
La recaudación tributaria acumulada del primer trimestre del año cayó a su nivel más bajo en 13 años y suma ocho meses consecutivos en retroceso, una dinámica que enciende señales de alerta sobre el frente fiscal y el cumplimiento de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En marzo, los ingresos tributarios alcanzaron los $16 billones. Si bien representaron un aumento nominal del 26,2%, en términos reales registraron una caída superior al 4%. En el acumulado del primer trimestre, la baja fue del 7,5% interanual, según un informe de la consultora Empiria.
El deterioro se explica principalmente por la caída en los recursos vinculados al comercio exterior (-27%), el empleo (-4%) y la actividad económica (-2,9%). En el caso de las exportaciones, influyó el adelantamiento de liquidaciones tras la suspensión de retenciones a productos agropecuarios en septiembre, lo que redujo los ingresos actuales. También incidió la baja de aranceles a importaciones, como en el sector de telefonía.
En cuanto a los tributos asociados a la actividad —como el IVA, el impuesto al cheque y los impuestos internos—, si bien mostraron cierta mejora en marzo, aún se ubican por debajo de los niveles de 2025 en el acumulado del año.
Por el lado del empleo, la caída de la recaudación responde a una menor masa salarial formal, producto tanto de la pérdida de puestos de trabajo como del deterioro del salario frente a la inflación.
Este escenario presiona uno de los pilares del programa económico del Gobierno: el superávit fiscal. Para 2026, el Ejecutivo proyecta un resultado primario positivo equivalente al 1,5% del PBI, mientras que el acuerdo con el FMI eleva esa meta al 2,2%.
En el primer bimestre del año, el Sector Público Nacional acumuló un superávit primario cercano al 0,4% del PBI y un superávit financiero del 0,1%. Sin embargo, la continuidad de la caída en la recaudación podría dificultar el cumplimiento de estos objetivos sin profundizar el ajuste del gasto.
De hecho, aunque el gasto primario mostró en marzo un incremento interanual del 1,7% en términos reales, en el acumulado trimestral registra una baja del 3,3%. En ese período se destacó un fuerte aumento en subsidios económicos (casi 70%), junto con recortes en transferencias a provincias (-50,9%) y programas sociales (-29,8%).
Desde el Gobierno apuestan a que una eventual recuperación de la actividad impulse los ingresos fiscales en los próximos meses. Sin embargo, si la recaudación continúa cayendo en términos reales, el margen para sostener el superávit sin nuevas medidas de ajuste será cada vez más acotado.
