Perú define una elección histórica entre Fujimori y Sánchez

Perú atraviesa este domingo una de las elecciones más ajustadas y polarizadas de los últimos años. La candidata derechista Keiko Fujimori y el referente de izquierda Roberto Sánchez disputan voto a voto el balotaje presidencial, en un escenario de empate técnico y fuerte incertidumbre sobre quién gobernará el país hasta 2031.
Los primeros conteos rápidos difundidos durante la jornada mostraron diferencias mínimas entre ambos candidatos. Un relevamiento de Ipsos otorgó una leve ventaja a Sánchez con el 50,3% de los votos frente al 49,7% de Fujimori, aunque el margen quedó dentro del error estadístico y todavía no permite proyectar un ganador definitivo.
Más tarde, con más del 90% de las actas contabilizadas, Keiko Fujimori aparecía levemente arriba con el 50,48% contra el 49,52% del dirigente izquierdista, en una diferencia inferior a los 200 mil votos.
La jornada electoral estuvo marcada por una alta tensión política y por el desgaste institucional que atraviesa Perú desde hace años. El país tuvo ocho presidentes en la última década y llega a esta elección atravesado por la inseguridad, la crisis económica y la desconfianza hacia la dirigencia política.
Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular e hija del expresidente Alberto Fujimori, afronta su cuarto intento de llegar a la presidencia. En la primera vuelta, celebrada en abril, había obtenido el 17,19% de los votos, muy por encima de Sánchez, que consiguió el 12,03%, en una elección marcada por la fragmentación de más de 30 candidaturas.
Durante el cierre de campaña, la dirigente conservadora pidió respaldo para “evitar el caos” y prometió un gobierno enfocado en recuperar el orden y combatir la criminalidad, uno de los temas que más preocupa a los peruanos.
Por su parte, Roberto Sánchez, exministro durante la gestión de Pedro Castillo y referente de Juntos por el Perú, construyó su campaña sobre un discurso de transformación social, reforma política y mayor presencia del Estado. El dirigente buscó captar el voto rural y popular, especialmente en las regiones andinas.
Al emitir su voto, Sánchez convocó a “afianzar la democracia” y sostuvo que existe “una mayoría social que quiere un cambio”. El candidato también insistió durante la campaña en la necesidad de combatir la corrupción y revisar el funcionamiento de las instituciones peruanas.
La elección se desarrolla además bajo un fuerte clima de polarización. Tanto Fujimori como Sánchez registran elevados niveles de rechazo y representan proyectos políticos completamente opuestos en materia económica, institucional y social.
La expectativa ahora está puesta en el avance del escrutinio oficial y en la reacción de ambos espacios frente a un resultado que podría definirse por apenas unos miles de votos, en un país acostumbrado a procesos electorales extremadamente disputados.
