El presidente Mauricio Macri daría su aval para que la canciller argentina Susana Malcorra se postule para reemplazar al secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que deja su cargo en noviembre próximo.

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Fuentes del Gobierno aseguraron que el presidente apoyaría enormemente la postulación de Malcorra para presidir el organismo, del que ella fue jefa de Gabinete desde 2012, hasta que llegó a la Cancillería argentina.

«La postulación la tiene que hacer el presidente del país del cual es el candidato, pero no se hace si no se sabe que hay un fuerte respaldo de la comunidad internacional para que sea consagrada», dijo una fuente de Balcarce 50, según publica el diario La Nación.

Hace algunos días, el jefe del Gabinete, Marcos Peña, señaló que «Malcorra es un lujo como canciller» y que si es postulada como secretaria general de la ONU «sería un honor para la Argentina y para este Gobierno que su canciller sea elegida para ese cargo» al tiempo que destacó que «sería la primera mujer» en desempeñarlo.

Según una regla no escrita, la secretaría general de las Naciones Unidas es ocupada de manera rotativa por el representante de un continente distinto cada cinco años, tiempo que dura el mandato al frente del organismo.

Si se considera que desde 1982 hasta la fecha, la dirección de la ONU estuvo ocupada por el peruano Javier Pérez Cuellar, el egipcio Butros Butros-Ghali, el ghanés Kofi Annan y el surcoreano Ban Ki-moon, el próximo secretariado debería estar en manos de un país europeo.

Sin embargo, los países pertenecientes a Oceanía nunca ocuparon la máxima representación del organismo, por lo que no se descarta que esta sea la oportunidad para que ese continente ocupe la secretaría general, sobre todo teniendo en cuenta que una de las demandas generalizadas es que sea una mujer la que suplante a Ban.

Por esta razón, emerge la figura de Helen Clark, una dirigente política neozelandesa que cumple estas dos condiciones: marcó el camino de la igualdad de género en su país al ser la primer mujer en convertirse en primer ministro de Neo Zelanda (de hecho ejerció ese cargo durante tres mandatos consecutivos); y actualmente es la administradora del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), el tercer cargo de importancia dentro de la ONU.

A su favor, la canciller argentina es una baqueana del organismo multilateral, donde entre 2003 y 2015, desarrolló una destacada carrera, que incluyó ser la jefa de Gabinete de la secretaría general, designada en ese puesto en 2012 por Ban Ki-moon. Desde ese puesto, secundó al secretario general y fue la encargada de llevar adelante la agenda operativa que incluye la organización del Consejo Ejecutivo.

Si la candidatura cayera en el continente americano y se cumplieran los designios sobre una nueva conducción femenina, la diplomática argentina también tendría como competidoras a su par colombina María Ángela Holguín Cuellar, a Alicia Bárcena Ibarra, la mexicana que actualmente ocupa la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y a la ex vice presidenta de Costa Rica, Rebeca Gryspan Mayufis, que además fue secretaria general adjunta de las Naciones Unidas y actualmente ejerce la secretaría Iberoamericana.

Las fuentes diplomáticas consultadas por Télam, no coincidieron a la hora de valorar si su actual condición de ministra le juega a favor o en contra de sus aspiraciones en la ONU.

El contrapunto es que su designación al frente del organismo, sería un reconocimiento explícito para el país, en especial para el gobierno nacional, por parte de los 192 países miembros, un consenso que no está claro que Argentina pueda cosechar en este momento.

Los desacuerdos también radican en si su alejamiento de la ONU facilita o dificulta su acceso al organismo, incógnitas que se resolverán en el próximo mes y medio, cuando se defina si Mauricio Macri impulsa su postulación.

De todas maneras, la visita de los principales líderes del mundo durante los primeros cuatro meses de gobierno de Cambiemos, tienen el sello de Malcorra y expresan sus último cuatro años de trabajo en la ONU, donde vinculó cotidianamente con algunos de ellos.

Una eventual designación de la canciller argentina al frente de la ONU obligaría al gobierno definir una nueva conducción para el Palacio San Martín.

En este sentido, durante la campaña electoral y previo a que Mauricio Macri designara a Malcorra, sonaban como posibles jefes de la diplomacia Fulvio Pompeo, el actual secretario de Asuntos Estratégicos de la jefatura de Gabinete de Ministros y el embajador en la Santa Sede, Rogelio Pfirter, que posee una prolífica carrera diplomática.