14 agosto, 2026

LLA y el PRO negocian unidad mientras el peronismo busca reagruparse

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La Libertad Avanza y el PRO retomaron el diálogo y acordaron reunirse cada 15 días, mientras el peronismo busca recomponer su unidad. Los movimientos electorales ocurren en medio de una economía que todavía genera preocupación: la mora de las familias llegó al 12,8% y la inflación acumuló 19,3% en siete meses.

La carrera política hacia 2027 comenzó a acelerarse mientras el Gobierno de Javier Milei busca consolidar alianzas con el PRO y los gobernadores, y el peronismo intenta recomponer su unidad. En paralelo, la economía cotidiana se convirtió en una preocupación creciente: la morosidad de los créditos de las familias llegó al 12,8% en mayo, su nivel más alto en más de dos décadas.

El dato del Banco Central refleja el deterioro de la capacidad de pago de los hogares. La irregularidad aumentó 0,7 puntos porcentuales respecto de abril y 8,3 puntos en un año, impulsada principalmente por los préstamos personales y las tarjetas de crédito.

El escenario económico también quedó marcado por el último dato de inflación. El INDEC informó que el IPC aumentó 2,1% en julio, acumuló 19,3% en los primeros siete meses del año y registró una variación interanual de 33,8%.

En ese contexto, el oficialismo empezó a profundizar su estrategia política. La Libertad Avanza y el PRO realizaron esta semana su primer encuentro formal en la Casa Rosada para recomponer el vínculo, coordinar la agenda parlamentaria y avanzar en una eventual construcción electoral hacia 2027.

De la reunión participaron Diego Santilli, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis. Los dirigentes acordaron mantener encuentros cada 15 días, con el Congreso como uno de los principales ámbitos de coordinación.

El acercamiento representa un cambio después de meses de cruces entre ambos espacios. Por ahora no existe un acuerdo electoral cerrado, pero la posibilidad de una confluencia entre el oficialismo y el partido fundado por Mauricio Macri volvió a quedar sobre la mesa.

La estrategia del Gobierno también incluye la búsqueda de acuerdos con los gobernadores. La necesidad de garantizar respaldo legislativo será central para avanzar con iniciativas como el Presupuesto 2027 y los cambios en el sistema electoral, entre ellos la discusión sobre la continuidad de las PASO.

En el peronismo, mientras tanto, también comenzaron los movimientos para intentar llegar a 2027 con una estructura unificada. Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner compartieron una reunión con gobernadores y referentes parlamentarios para acercar posiciones y definir una estrategia común.

Uno de los principales puntos de coincidencia fue la defensa de las PASO frente a la intención del Gobierno de eliminarlas. La reunión significó además un intento de reducir las diferencias internas que durante los últimos meses dificultaron la construcción de una estrategia común.

La disputa electoral, sin embargo, estará condicionada por la evolución de la economía. Las encuestas muestran señales de preocupación entre los hogares y una evaluación más negativa de la situación económica, aun cuando el Gobierno mantiene como uno de sus principales argumentos el descenso de la inflación respecto de los niveles registrados al comienzo de su gestión.

Un relevamiento de AtlasIntel y Bloomberg publicado a fines de julio mostró que el 53,8% de los consultados calificaba la gestión de Milei como mala o muy mala, mientras que el 62% consideraba negativa la situación económica del país.

La propia evolución del crédito muestra otra cara del problema. La mora de las familias pasó del 4,5% en mayo de 2025 al 12,8% un año después. El salto refleja que una parte de los hogares enfrenta mayores dificultades para cumplir con sus compromisos financieros.

Así, mientras los principales espacios políticos empiezan a discutir alianzas, candidaturas y reglas electorales para 2027, la economía cotidiana puede terminar siendo el factor que defina cuánto respaldo conserva cada uno.

El Gobierno apuesta a que la estabilización derive en una mejora del empleo, los ingresos y el consumo. La oposición, en tanto, busca convertir las dificultades que todavía persisten en el bolsillo en el principal argumento contra el rumbo económico.

La paradoja es que la política ya empezó a pensar en las elecciones que vienen, pero buena parte de la sociedad todavía está concentrada en una preocupación mucho más inmediata: cómo llegar a fin de mes.

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