La caída de Ueno Bank derribó al presidente de Paraguay
Santiago Peña renunció este jueves a la presidencia de Paraguay, dos días después de que el Banco Central interviniera Ueno Bank, con cerca de tres millones de clientes y USD 850 millones de fondos públicos. Su propio partido había anunciado que apoyaría el juicio político, y Diputados lo aprobó por unanimidad. El Senado debía decidir si acepta la dimisión y si Pedro Alliana asume hasta 2028.

Santiago Peña renunció a la presidencia de Paraguay, dos días después de la intervención de Ueno Bank y con el Partido Colorado dispuesto a votar su juicio político. El Senado debía decidir esta tarde si acepta la dimisión.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció este jueves 5 de noviembre su renuncia al cargo. Lo hizo en un video publicado en X, horas antes de que el Congreso tratara el pedido de juicio político en su contra. La crisis empezó el martes, cuando el Banco Central ordenó la intervención y disolución de Ueno Bank, una entidad con cerca de tres millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes. Si el Senado acepta la dimisión, el vicepresidente Pedro Alliana asumiría hasta agosto de 2028.
Qué dijo Peña
“Ningún cargo puede estar por encima del bienestar del Paraguay”, afirmó. Explicó que su salida busca preservar la estabilidad y la paz social, y defender las instituciones democráticas. Pidió disculpas si en algún momento defraudó la confianza de los ciudadanos. Puso el foco en los ahorristas: dijo que su prioridad es la tranquilidad de quienes confiaron su dinero al sistema financiero, y reclamó que el Fondo de Garantía de Depósitos devuelva los recursos y proteja los fondos públicos.
El quiebre con su partido
El empujón final vino de adentro. Horacio Cartes, expresidente y titular de la Asociación Nacional Republicana, anunció que el Partido Colorado acompañaría el juicio político. Cartes había impulsado la candidatura de Peña en 2023, y Peña asumió el 15 de agosto de ese año con mandato hasta 2028.
El pedido de destitución se presentó el miércoles en forma de libelo acusatorio, con 35 firmas de diputados opositores y disidentes del oficialismo. Apuntaba contra Peña y contra Alliana, con base en el artículo 225 de la Constitución, y cuestionaba los vínculos previos del presidente con el grupo controlador de Ueno. Diputados aprobó el proceso por unanimidad y lo giró al Senado, donde una destitución exige 30 de los 45 votos. El diputado colorado disidente Mauricio Espínola había advertido que, si Peña no se iba, el partido tendría pocas chances de conservar el poder en 2028.
La crisis bancaria
El Banco Central intervino Ueno Bank después de comprobar que su índice de solvencia había caído a menos de la mitad del mínimo exigido. Entre sus depósitos había unos USD 850 millones de fondos públicos, incluidos recursos del Instituto de Previsión Social. Se formaron filas frente a las sucursales y hubo protestas nocturnas en Asunción.
El Banco Central anunció un primer pago de hasta 10 millones de guaraníes por ahorrista (unos USD 1.675), con un tope de cobertura del Fondo de Garantía de 75 salarios mínimos. Después, el Congreso aprobó una ley de emergencia que Peña promulgó el miércoles: permite anticipar hasta 40 salarios mínimos mensuales (121,7 millones de guaraníes, unos USD 19.787) en un máximo de cinco días hábiles.
Peña designó a Raúl Vera Bogado al frente del Banco Central, cargo vacante tras la renuncia de Carlos Carvallo. Carvallo había dirigido la Financiera Ueno, origen del banco intervenido, antes de llegar al organismo en 2023. El nombramiento requiere ratificación del Senado.
El frente judicial
La Fiscalía imputó a 27 personas por préstamos y sobregiros otorgados entre 2025 y 2026 a empresas del mismo grupo económico, en condiciones que no seguían los parámetros habituales de riesgo crediticio. Pidió prisión preventiva para Miguel Vásquez, fundador y mayor accionista, y arresto domiciliario para otros siete directivos. Fueron trasladados esposados y con chalecos antibalas entre manifestantes que los increpaban.
Lo que queda abierto
La sesión extraordinaria del Senado, prevista para las 17 hora local, debía resolver si acepta la renuncia y si ratifica a Alliana. Según Perfil, aceptar la renuncia le permitiría a Peña conservar sus fueros, mientras que una destitución habilitaría un proceso judicial. Alliana, que quedaría al mando, figuraba también en el libelo.
