Fracasó la cumbre histórica entre EEUU e Irán en Pakistán: Trump ordenó su propio bloqueo de Ormuz
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Islamabad terminaron este domingo sin acuerdo luego de 21 horas de diálogo, en el encuentro cara a cara de más alto nivel entre ambos países desde 1979. El punto de quiebre fue el programa nuclear iraní: Washington exige «cero enriquecimiento», Teherán se niega.

Las negociaciones entre EEUU e Irán en Islamabad terminaron sin acuerdo. Horas después, Trump ordenó el bloqueo naval de Ormuz y amenazó con destruir Irán. La tregua vence el 21 de abril.
Estados Unidos e Irán protagonizaron este fin de semana en Islamabad el contacto cara a cara de más alto nivel entre ambos países desde 1979, y lo cerraron sin acuerdo. Luego de 21 horas de negociaciones maratónicas con Pakistán como mediador, las dos delegaciones abandonaron la capital paquistaní este domingo por la mañana con reproches cruzados y posiciones más alejadas que al inicio. Pocas horas después, el presidente Donald Trump escaló: ordenó el bloqueo naval del estrecho de Ormuz y advirtió que las fuerzas militares de Estados Unidos «terminarán con lo poco que queda de Irán» en el momento que él considere oportuno.
La tregua de dos semanas acordada el 7 de abril vence el 21 de abril. Lo que ocurra antes de esa fecha definirá si el conflicto iniciado el 28 de febrero — cuando EEUU e Israel atacaron Irán — entra en una nueva fase de escalada armada o si queda algún margen para una segunda ronda diplomática.
Cómo se desarrollaron las negociaciones
Las conversaciones comenzaron el sábado en el Hotel Serena de Islamabad. El primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif actuó de mediador, reuniéndose por separado con cada delegación antes de que comenzaran las negociaciones trilaterales directas. La delegación estadounidense estuvo encabezada por el vicepresidente JD Vance, acompañado por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner. Irán envió una delegación de 71 personas, encabezada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, e integrada además por el canciller Abbas Araghchi, el secretario del Consejo de Defensa Ali Akbar Ahmadian y el jefe del Banco Central Abdolnaser Hemmati.
Las conversaciones se extendieron toda la noche del sábado y se prolongaron hasta el amanecer del domingo. Al término, Vance ofreció una conferencia de prensa y fue directo: «Hemos estado en esto durante 21 horas y hemos tenido discusiones sustanciales con los iraníes. Esa es la buena noticia. La mala noticia es que no hemos llegado a un acuerdo.» Añadió que el fracaso «es mucho peor para Irán que para Estados Unidos» y que antes de irse dejó sobre la mesa lo que calificó como la «oferta final y mejor» de Washington.
Por qué no hubo acuerdo
Las versiones de ambas partes difieren en el diagnóstico pero coinciden en el resultado. Según Vance, el obstáculo central fue la negativa iraní a comprometerse a no desarrollar armamento nuclear: Washington exige un compromiso verificable de «cero enriquecimiento», mientras Teherán defiende su derecho a un programa nuclear con fines pacíficos y reclama el levantamiento de las sanciones. Trump lo resumió en redes sociales: «La reunión fue bien, la mayoría de los puntos fueron acordados, pero el único punto que realmente importaba, el NUCLEAR, no lo fue.»
Desde el lado iraní, el presidente del Parlamento Ghalibaf afirmó que su delegación presentó «iniciativas constructivas» pero que la contraparte «no pudo ganarse la confianza» de los negociadores iraníes. La televisión estatal IRIB atribuyó el fracaso a las «exigencias irrazonables» de Washington, mientras la cancillería iraní intentó bajar el tono señalando que «nadie debía esperar un acuerdo en una sola sesión.»
Otros puntos de tensión en la agenda incluyeron el control del estrecho de Ormuz — cerrado parcialmente por Irán desde el inicio del conflicto —, la situación en el Líbano, las garantías de seguridad mutua y los mecanismos de supervisión internacional.
Lo que vino después del fracaso
La respuesta de Trump fue inmediata y de alta intensidad. Ordenó el bloqueo naval del estrecho de Ormuz y anunció que la Marina estadounidense interceptará los barcos que hayan pagado peaje a Teherán para cruzarlo. En paralelo, publicó en Truth Social: «En el momento apropiado, estamos completamente listos y nuestras fuerzas militares terminarán con lo poco que queda de Irán.»
Los Guardianes de la Revolución iraní respondieron amenazando con tratar «severamente» a cualquier buque militar que transitara por el estrecho sin autorización. Putin, por su parte, ratificó el respaldo ruso a Irán y expresó disposición a facilitar una solución diplomática. El primer ministro británico Keir Starmer urgió a las partes a «encontrar una salida» y evitar cualquier escalada mayor. Israel, el tercer actor del conflicto que no participó de las negociaciones, mantuvo su posición: Netanyahu reafirmó que su país continuará la ofensiva contra Irán pese al diálogo en curso.
El reloj corre. Si la tregua del 21 de abril no se extiende y no hay una segunda ronda diplomática, el conflicto entra en una nueva fase sin paracaídas visible.
