18 abril, 2024

El Papa Francisco decide no presidir el Vía Crucis tradicional

En una decisión de último momento, el Papa Francisco optó por no presidir el tradicional Vía Crucis en el Coliseo de Roma.

Por Gabriel Rodriguez

En una decisión de último momento, el Papa Francisco optó por no presidir el tradicional Vía Crucis en el Coliseo de Roma. En su lugar, seguirá la ceremonia desde la Casa Santa Marta, según informó El Vaticano en un comunicado breve emitido minutos antes del inicio del rito.

El comunicado oficial mencionó que esta decisión se tomó para preservar la salud del Santo Pontífice ante la Vigilia del Sábado Santo y la Misa del Domingo de Resurrección.

A sus 87 años, el Papa Francisco ha enfrentado algunos problemas respiratorios en los últimos tiempos. Sin embargo, presidió la misa del Jueves Santo en una cárcel de mujeres de Roma y la ceremonia de la Pasión en la basílica de San Pedro aparentemente sin dificultades.

El Papa presidió un servicio religioso de Viernes Santo en la Basílica de San Pedro antes de la procesión nocturna en el Coliseo de Roma, conmemorando así el día más sombrío del calendario cristiano, que marca la muerte de Jesús por crucifixión.

El programa del Papa para los días siguientes incluye presidir la Vigilia Pascual el sábado y la Misa de Pascua el domingo, durante la cual leerá su mensaje y bendición «Urbi et Orbi» desde el balcón central de San Pedro.

Durante la misa de la «Pasión del Señor» del Viernes Santo, el Papa llegó a San Pedro en silla de ruedas, acompañado de cardenales y obispos.

Este año, el Papa Francisco personalmente escribió las meditaciones, algo que no había hecho en sus 11 años de papado. En ellas, elogió la mansedumbre y el perdón como respuesta a los actos de maldad y ofreció oraciones por los cristianos perseguidos y las víctimas de la guerra.

El Papa también destacó el papel de las mujeres que ayudaron a Jesús mientras cargaba con la cruz, mostrando así su preocupación por aquellas mujeres que sufren injusticias y explotación en la actualidad.

En una muestra más de su atención hacia las mujeres, el Papa realizó el jueves el ritual del lavatorio de pies en una cárcel de mujeres de Roma, recordando el gesto de humildad de Jesús hacia sus apóstoles en la Última Cena.