Ejecución en El Trapiche: investigan si una deuda por un terreno fue el móvil del asesinato de Mario Lucero
La Justicia investiga el asesinato de Mario Juan Lucero Miranda en el barrio Altos de El Trapiche, bajo la hipótesis de un conflicto económico por la venta de un lote. Mientras la Fiscalía imputó a Omar Rodríguez y Marcos Falón por homicidio agravado, denunciando que la víctima fue pateada y baleada mientras agonizaba, la defensa sostiene que los acusados actuaron bajo el asedio y las amenazas de la víctima.

Por Alejo Pombo
SAN LUIS.– El barrio Altos de El Trapiche se convirtió el último fin de semana en el escenario de un crimen que conmociona a la provincia. La audiencia de formulación de cargos, presidida por el juez Marcos Flores Leyes, reveló los detalles de una agresión marcada por la saña. Omar Enrique Rodríguez y Marcos Andrés Falón enfrentan ahora una acusación por homicidio agravado por alevosía, un delito que, de probarse, acarrea la pena de prisión perpetua.
La reconstrucción del ataque Según el relato de las fiscales Débora Roy Gitto y Alejandra Quiroga Nassivera, el hecho se desencadenó tras una fuerte discusión verbal. El informe preliminar indica que Rodríguez abrió fuego contra Lucero Miranda, quien cayó herido al suelo. Lejos de detenerse, la agresión escaló: mientras Falón propinaba patadas en la cabeza del herido, Rodríguez habría vuelto a disparar para asegurar el desenlace fatal.
El Ministerio Público Fiscal sostiene que el móvil fue una deuda impaga por la compra de un terreno, razón por la cual Lucero Miranda habría reclamado dinero en reiteradas ocasiones a los hoy detenidos. Por la gravedad del hecho y el riesgo de fuga, se solicitaron 120 días de prisión preventiva.
La estrategia de la defensa En la vereda opuesta, el abogado defensor Alfredo García Garro planteó un escenario diametralmente distinto. El letrado negó la existencia de deudas y presentó a sus clientes —obreros de la construcción oriundos de Mendoza— como víctimas de un acoso sistemático por parte del fallecido. «Los asediaba constantemente, incluso con amenazas con cuchillos», afirmó García Garro, sugiriendo que el hecho no fue un acto de «sangre fría» sino el estallido de un conflicto previo.
La defensa también puso en duda la validez de los testimonios, argumentando que la visibilidad era nula en la zona al momento del crimen (entre las 22:30 y 23:30), y recordó que el arma homicida aún no ha sido hallada. Por el momento, el juez otorgó la prórroga constitucional de ocho días para que la defensa elabore su estrategia, mientras Rodríguez y Falón permanecen bajo custodia policial.
