23 octubre, 2026

Cuatro yeguas de polo murieron por un rayo en San Isidro

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La descarga eléctrica sorprendió a unos 20 caballos durante una práctica en el Jockey Club de San Isidro. Cuatro yeguas murieron y otras dos lograron recuperarse. El cuidador que estaba a cargo de los animales también fue alcanzado por el impacto y recibió asistencia médica.

Cuatro yeguas de polo murieron el miércoles 21 de octubre tras ser alcanzadas por un rayo durante una práctica en la cancha número 6 del Jockey Club de San Isidro. La descarga también afectó a otras dos yeguas, que cayeron al suelo, pero lograron recuperarse. Un cuidador fue asistido por personal médico después de salir despedido unos tres metros por la fuerza del impacto.

El episodio ocurrió por la mañana, cuando alrededor de 20 caballos estaban bajo la supervisión del trabajador. Según los primeros reportes, el fenómeno se produjo de manera repentina, en medio de condiciones meteorológicas inestables que sorprendieron a quienes se encontraban en el predio.

De acuerdo con información publicada por medios nacionales, los animales estaban atados a un poste y esperaban comenzar el entrenamiento cuando se produjo la descarga eléctrica. El impacto habría alcanzado un cable de acero y provocó la muerte inmediata de las cuatro yeguas.

Cómo está el cuidador afectado por el rayo

El trabajador cayó de espaldas tras ser impulsado por la descarga y recibió asistencia médica. Aunque algunas de las primeras versiones indicaron que había sido trasladado a un centro de salud por precaución, reportes posteriores señalaron que se encontraba fuera de peligro y que había recibido atención sin necesidad de internación.

La noticia generó conmoción entre trabajadores, socios y personas vinculadas al polo. Según testimonios difundidos por la prensa, no se recuerda un episodio de características similares en las instalaciones del club.

El caso también puso el foco en los riesgos de las tormentas eléctricas durante las actividades al aire libre. La caída de un rayo puede provocar lesiones graves y afectar tanto a personas como a animales, incluso cuando la tormenta se desarrolla de manera repentina.

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