Si la lucha contra el coronavirus es tomada como una guerra, en Brasil, donde el presidente se niega a adherir a las cuarentenas y hoy se registraron por primera vez más de mil muertos en un día, el Ministerio de Salud se transformó en un cuartel: nueve militares fueron nombrados hoy en cargos clave de la estructura de la cartera más caliente del país, conducida por un general.

El ministro de Salud interino, general Eduardo Pazuello, un especialista en logística y no en medicina, nombró nueve militares para cargos de asesoría, coordinación y directores de la cartera, mientras que la ciudad de San Pablo, en el umbral del colapso hospitalario, decidió anticipar feriados a partir de mañana para facilitar el aislamiento social.

Hasta ahora, durante la pandemia, el Ministerio de Salud había estado a cargo de dos médicos, que renunciaron tras tener diferencias con el presidente Jair Bolsonaro: el traumatólogo Luiz Henrique Mandetta y el oncólogo Nelson Teich.

Ambos se negaron a firmar un protocolo para que los médicos receten a enfermos de Covid-19, desde el inicio del tratamiento, cloroquina, una sustancia contra la malaria no recomendada por la comunidad médica para esta enfermedad y que en Brasil está siendo fabricada en laboratorios de las Fuerzas Armadas.

Solo en el día de hoy, Brasil registró la cifra récord de 1.179 nuevas muertes por coronavirus y de 17.408 nuevos casos. En total, el país ya suma casi 18.000 fallecidos y más de 271.600 infectados, informó el Ministerio de Salud.

Con estos números y pese a ser el tercer país en el mundo con más casos, Bolsonaro aún no eligió a un nuevo ministro de Salud.

Hoy, en diálogo con simpatizantes en la puerta de la residencia presidencial, el Palacio de la Alvorada, se defendió y dijo que ninguno de sus ministros «se fue por corrupción como ocurría en otros gobiernos».

Pero, en paralelo, el presidente está siendo investigado por la corte suprema por presunta obstrucción de la justicia, en base a una denuncia de su ex ministro de Justicia, Sérgio Moro, quien lo acusó de intentar manipular las investigaciones que dirige la Policía Federal contra su familia y amigos por corrupción.

En este contexto, la militarización del Ministerio de Salud se suma a la ola verde oliva que domina el Palacio del Planalto, la sede de gobierno, donde ya hay una estructura de militares retirados y en actividad como nunca se vio antes, ni en la dictadura (1964-1985).

En primer lugar, se destacan tres hombres de alta confianza de Bolsonaro: los generales Walter Braga Neto, jefe de gabinete, Luiz Eduardo Ramos (en actividad), ministro Secretario General, y Augusto Heleno, jefe del Gabinete de Seguridad Institucional.

Además del ministro de Salud interino Pazuello, considerado como un especialista en logística y recientemente a cargo de la inmigración venezolana en el fronterizo estado de Roraima, ya había dos militares al frente de secretarías de alto rango.

Hoy fueron designados otros nueve en el Diario Oficial de la Unión y Bolsonaro sigue recibiendo sugerencias sobre médicos que acepten, por ejemplo, la cloroquina y la guerra que el propio jefe de Estado lanzó contra gobernadores que piden seguir las recomendaciones de la comunidad internacional y tomar medidas preventivas contra la pandemia.

En Pernambuco, uno de los estados del nordeste que concentra más casos y fallecidos como Ceará y Maranhao, el gobernador, Paulo Cámara, dio positivo de Covid-19.

En San Pablo, la situación se está acercando al famoso «pico» de la curva.

En la principal urbe sudamericana, el gobierno local anticipó los feriados de Corpus Christi y el Día de la Conciencia Negra para mañana y el jueves, con el viernes como día laborable opcional.

El gobierno está analizando sumar el lunes como feriado para evitar declarar un lockdown, el bloqueo total que es rechazado por la base bolsonarista y que debería ser administrado por la policía paulista contra los negacionistas que salen con sus vehículos y sin barbijo a pedir el fin de la cuarentena.

La ciudad de San Pablo registró hoy el récord de 324 muertos en las últimas 24 horas, lo que elevó a 5.147 el total de víctimas fatales y 65.995, los infectados.

En tanto, tres de las principales entidades médicas de Brasil desaconsejaron la iniciativa del presidente Bolsonaro -que sigue una línea similar a su par estadounidense Donald Trump- del uso de cloroquina para tratar a pacientes con Covid-19.

La Asociación de Medicina Intensiva Brasileña, la Sociedad Brasileña de Infectología y la Sociedad Brasileña de Neumología publicaron un manifiesto sobre las débiles evidencias de la supuesta efectividad de la cloroquina y los muchos problemas colaterales comprobados que acarrea.