23 mayo, 2024

«Argentina no es una amenaza», el reclamo de Cafiero por los ejercicios militares en Malvinas

Al cumplirse 40 años de la Guerra de Malvinas, el canciller Santiago Cafiero afirmó hoy que «Argentina no es una amenaza para nadie», al cuestionar los ejercicios militares que Gran Bretaña desarrolla en las islas.

Por Alejo Pombo

Al cumplirse 40 años de la Guerra de Malvinas, el canciller Santiago Cafiero afirmó hoy que «Argentina no es una amenaza para nadie», al cuestionar los ejercicios militares que Gran Bretaña desarrolla en las islas.

«Argentina no es una amenaza para nadie. Tenemos un mandato claro a nivel constitucional. La Constitución argentina subraya dos aspectos importantes de ese mandato: afirma que la recuperación de la soberanía es un objetivo inalienable del pueblo argentino, y también afirma que debemos buscarla únicamente por medios pacíficos», enfatizó Cafiero.

En una columna que publicó este sábado en el diario inglés The Guardian, el funcionario nacional criticó la falta de diálogo con el Reino Unido sobre la soberanía de las islas.

«El Reino Unido mantiene una importante base militar en el Atlántico Sur y lleva adelante ejercicios militares de manera periódica en el área en disputa y aplica restricciones a la venta de materiales bélicos de uso dual a la Argentina», resaltó.

Asimismo, cuestionó al gobierno británico: «Reserva la imposición de restricciones de esta naturaleza para países responsables de graves violaciones de los Derechos Humanos. Por lo tanto, resulta incomprensible que se brinde tal tratamiento a nuestro país, que cuenta con 40 años ininterrumpidos de democracia».

Para Cafiero, el aniversario del conflicto bélico debería «servir de invitación para reflexionar sobre la razón por la cual, transcurridos 40 años del cese de las hostilidades, Argentina y el Reino Unido no han podido retomar el diálogo de fondo para resolver la disputa de soberanía respecto de las Islas Malvinas».

«El aniversario del conflicto en el Atlántico Sur nos llama a rendir homenaje y honrar la memoria de los soldados argentinos y británicos caídos que perdieron sus vidas allí», empieza el texto.

Luego, el canciller realizó un repaso histórico en el que recordó que antes de la guerra, por un período de 16 años iniciado en 1965, existió un proceso de negociación bilateral entre la Argentina y el Reino Unido de conformidad con lo establecido por las Naciones Unidas.

«En ese tiempo, se exploraron diversas alternativas concretas para ayudar a resolver la disputa entre nuestros países, tomando en cuenta los intereses de los habitantes de las Islas», planteó.

En ese punto, el canciller subrayó: «Creemos que ningún resultado de ninguna guerra puede resolver una disputa reconocida por la comunidad internacional. Esto sentaría un precedente peligroso. El conflicto de 1982 no alteró la naturaleza de la disputa entre ambos países, que aún está pendiente de negociación y resolución».

El ministro de Relaciones Exteriores afirmó que el Reino Unido y la Argentina constituyen «democracias vigorosas, con importantes economías», además de que comparten «valores fundamentales y la visión de un orden mundial basado en reglas».

No obstante, cuestionó que en referencia a la agenda del Atlántico Sur, ambos países se comportan como «si el conflicto hubiera sido ayer».

En el tramo final de su columna, Cafiero reiteró que «la ONU llama a resolver la disputa de soberanía por la vía pacífica, como forma de poner fin a esta especial y particular situación colonial», y completó: «Hubo declaraciones de la Organización de los Estados Americanos, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la Cumbre Iberoamericana, Mercosur y otros».

«La disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes continúa pendiente de resolución. Fingir que no existe o que no genera obstáculos en nuestra relación bilateral es ingenuo», expresó.

Por último, el canciller argentino afirmó: «Ningún gobierno argentino abandonará nuestro reclamo de soberanía, lo cual no nos impide avanzar en áreas de interés común, pero debemos saber que, sin un diálogo franco y constructivo sobre el Atlántico Sur, nuestra relación no podrá alcanzar su máximo potencial».