Adiós al cobro tradicional: el Gobierno habilita nuevos mecanismos para debitar las cuotas de los préstamos
El Gobierno implementará desde el lunes un nuevo mecanismo para que bancos y entidades financieras puedan cobrar cuotas directamente de las cuentas donde se acreditaron los préstamos. El sistema requerirá autorización del cliente, tendrá un límite del 30% de sus ingresos y permitirá hasta tres intentos de débito. Además, avanza la posibilidad de descontar préstamos directamente de los salarios mediante códigos de descuento, una herramienta cuya reglamentación todavía está pendiente.

El Gobierno avanza con una nueva estrategia para mejorar el cobro de los créditos y contener el crecimiento de la morosidad de las familias. El esquema incorpora cambios que alcanzan a bancos, billeteras virtuales y empresas financieras y que permitirán, bajo determinadas condiciones, cobrar las cuotas directamente de las cuentas donde fueron acreditados los préstamos.
La primera modificación comenzará a regir el lunes y fue instrumentada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Se trata del sistema de “cobro con transferencia” (CCT), una herramienta que busca facilitar el recupero de los préstamos personales y reducir el riesgo de incumplimiento.
El mecanismo permitirá que las entidades financieras debiten de manera recurrente las cuotas desde la cuenta bancaria o de pago en la que originalmente se acreditó el crédito. Para hacerlo, deberán contar previamente con una autorización expresa del cliente, quien también conservará la posibilidad de revocarla.
Cómo funcionará el nuevo sistema
El CCT establece una serie de límites para evitar que el mecanismo se transforme en un débito indiscriminado.
La cuota no podrá superar el 30% de los ingresos del cliente y las entidades tendrán hasta tres oportunidades para intentar realizar el cobro cuando no encuentren fondos suficientes.
El primer intento podrá ser seguido por un segundo a las 48 horas y por un tercero a las 96 horas. Antes de cada operación, el usuario deberá recibir una notificación electrónica.
El sistema también contempla un arancel mínimo del 0,6% para los prestamistas, mientras que las entidades que intervengan en el mecanismo deberán asumir responsabilidad frente a eventuales operaciones fraudulentas.
La intención del BCRA es generar una herramienta adicional para mejorar la cobrabilidad de los préstamos sin eliminar la posibilidad de que el cliente controle la autorización otorgada.
Una herramienta pensada para enfrentar la morosidad
El cambio se produce en un momento en que el mercado de crédito viene siguiendo con atención la evolución de los incumplimientos, particularmente en los préstamos personales.
El problema afecta tanto a bancos como a compañías financieras y billeteras digitales, que ampliaron durante los últimos años la oferta de financiamiento a hogares.
Desde la perspectiva oficial, una mayor previsibilidad en el cobro podría reducir el riesgo que enfrentan las entidades al prestar dinero y, eventualmente, generar mejores condiciones para quienes acceden a un crédito.
Sin embargo, el nuevo mecanismo no podrá utilizarse de manera indiscriminada. Una de las condiciones establecidas es que las cuotas sean fijas e iguales durante todo el período del préstamo, lo que limita su utilización en determinados créditos con condiciones o tasas variables.
También existen interrogantes vinculados con las billeteras virtuales. En esos casos, el saldo disponible de un usuario puede encontrarse invertido o colocado en instrumentos que no permiten realizar un débito inmediato, lo que agrega una dificultad operativa al sistema.
El otro cambio: cobrar directamente del sueldo
La segunda modificación tiene un alcance todavía mayor y está vinculada con los descuentos sobre los salarios.
La reforma laboral habilitó que los bancos puedan utilizar códigos de descuento para cobrar directamente del recibo de sueldo las cuotas correspondientes a determinados préstamos.
Hasta ahora, este mecanismo estaba asociado principalmente a mutuales y entidades vinculadas con organizaciones sindicales. La nueva normativa busca ampliar esa posibilidad hacia el sistema financiero.
De todos modos, la herramienta todavía necesita normas complementarias para quedar plenamente operativa. El Banco Central trabaja en la reglamentación que deberá establecer las condiciones concretas bajo las cuales podrán aplicarse esos descuentos.
El objetivo oficial: bajar el costo del crédito
El Gobierno sostiene que una mayor seguridad en el cobro puede tener un efecto positivo sobre el mercado de préstamos.
La lógica oficial es que, si las entidades enfrentan un menor riesgo de incumplimiento, podrían reducir el costo que incorporan a las tasas de interés para cubrir la morosidad.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defendió particularmente la utilización del código de descuento como una herramienta capaz de contribuir a una eventual baja de las tasas.
La estrategia apunta, por lo tanto, a atacar el problema desde dos frentes: facilitar el cobro de los créditos ya otorgados y reducir el riesgo para incentivar una mayor oferta de financiamiento.
Qué cambia para quienes tienen un préstamo
Para los usuarios, el cambio más importante será que una cuota podrá ser debitada automáticamente de la cuenta en la que recibieron originalmente el crédito, siempre que exista una autorización previa.
En paralelo, la reglamentación pendiente definirá cómo funcionará el descuento directo sobre los salarios y cuáles serán sus límites y condiciones.
El Gobierno apuesta a que estos mecanismos ayuden a reducir la morosidad y permitan ampliar el acceso al crédito. El desafío será encontrar el equilibrio entre una mayor capacidad de cobro para las entidades y la protección de los ingresos disponibles de las familias endeudadas.
En un escenario de creciente utilización del crédito para financiar gastos cotidianos, el nuevo sistema puede modificar de manera significativa la relación entre bancos, billeteras, empresas financieras y consumidores.
