Préstamos con tasas de hasta 1.375%: crecen los reclamos
Los reclamos contra bancos y fintech por préstamos aumentaron 92% en el primer semestre y llegaron a 200 casos. Las denuncias por tasas excesivas crecieron 394%, en un contexto de fuerte aumento de la morosidad familiar. El BCRA registró en mayo una mora del 12,8% entre los hogares.

Los reclamos contra bancos y fintech por las condiciones de los préstamos aumentaron 92% durante el primer semestre de 2026 y llegaron a 200 casos, según datos de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial. El principal motivo fueron las tasas consideradas excesivas, mientras crece la preocupación oficial por el endeudamiento de las familias.
Las denuncias vinculadas específicamente con el costo de los créditos aumentaron 394% interanual. También se incrementaron los reclamos por hostigamiento, maltrato o acoso a los usuarios, que subieron 360%, y aquellos relacionados con la falta de información relevante, con un alza del 131%.
Entre las irregularidades detectadas aparecen la falta de información sobre el Costo Financiero Total (CFT), datos incompletos o confusos y la ausencia de contratos o documentación con las condiciones del préstamo.
El CFT es especialmente relevante porque incorpora, además de la tasa de interés, otros costos asociados al financiamiento. Por eso permite comparar cuánto terminará pagando realmente un usuario por un crédito.
El aumento de los reclamos se produce en un contexto de mayor morosidad. El Banco Central informó que el coeficiente de mora de las financiaciones a las familias llegó al 12,8% en mayo, 0,4 puntos porcentuales por encima del mes anterior.
La situación también se observa entre los proveedores no financieros de crédito. Según el último informe del BCRA, los préstamos personales otorgados por estos operadores registraron una tasa nominal anual promedio ponderada del 144% en febrero de 2026.
En el sistema bancario, la tasa promedio de los préstamos personales se ubicó en 66,6% nominal anual en junio, con una tasa efectiva anual del 91,2%, de acuerdo con el Informe Monetario Mensual del BCRA.
Sin embargo, los valores promedio esconden una fuerte dispersión entre entidades y perfiles de clientes. En determinadas líneas de crédito, las tasas pueden ser considerablemente superiores y el CFT puede superar ampliamente la tasa nominal informada.
El caso de las billeteras virtuales concentra buena parte de la discusión. Mercado Pago, por ejemplo, ofrece préstamos personales con condiciones que varían según el perfil y el comportamiento de cada usuario. La compañía utiliza diferentes variables para establecer el límite disponible y la tasa aplicada.
El Gobierno, mientras tanto, mantiene conversaciones con bancos y fintech sobre el costo del crédito y el aumento de la morosidad. El ministro de Economía, Luis Caputo, cuestionó públicamente las tasas que alcanzan niveles de 400% o 700%, aunque descartó por ahora una intervención directa sobre los valores.
El argumento oficial es que las tasas de los préstamos personales son libres y que los usuarios pueden comparar las distintas alternativas disponibles antes de tomar financiamiento.
Desde el sector financiero, en cambio, sostienen que necesitan mayor información sobre los clientes para evaluar el riesgo crediticio y plantean una reducción de la carga impositiva como una de las vías para abaratar el financiamiento.
El crecimiento del crédito también había sido uno de los fenómenos destacados por el BCRA durante 2025. El financiamiento al sector privado en pesos aumentó 27,4% real durante ese año, mientras que la morosidad de los hogares cerró en 9,3% de la cartera destinada a familias.
Para 2026, el problema central pasó de ser solamente el acceso al crédito a la capacidad de los hogares para afrontar las cuotas. El BCRA registró una mora familiar del 12,1% en abril y del 12,8% en mayo, mostrando que el deterioro continuó durante el segundo trimestre.
En paralelo, el Congreso analiza más de 30 iniciativas vinculadas con el endeudamiento y la regulación de los créditos. Algunas propuestas buscan establecer límites a las tasas o mejorar las condiciones de refinanciación para quienes no pueden afrontar sus obligaciones.
El debate quedó así planteado entre dos posiciones: quienes reclaman mayores controles sobre el costo de los préstamos y quienes defienden la libertad de las entidades para fijar sus tasas según el riesgo de cada cliente.
Mientras esa discusión continúa, el salto de los reclamos ante Defensa del Consumidor funciona como una señal del problema: cada vez más usuarios cuestionan cuánto les cuesta financiarse y, sobre todo, si recibieron información suficiente antes de asumir una deuda.
