El emotivo mensaje de un plomero reapareció 28 años después
Una obra en una casa de La Tablada reveló una cápsula del tiempo escondida desde 1998 con una carta y un casete de Julio Sosa. La búsqueda del plomero que dejó el mensaje movilizó a las redes sociales y terminó con una historia tan emotiva como inesperada.

Una remodelación en una vivienda de La Tablada, partido de La Matanza, derivó en un hallazgo inesperado. Mientras realizaba una obra, Paulo Gatti encontró una «cápsula del tiempo» escondida dentro de una falsa columna desde 1998. En su interior había un casete del cantante uruguayo Julio Sosa y una carta escrita por el plomero que había trabajado en la construcción de la casa.
El mensaje estaba firmado por Luis Alberto Taborda y fechado el 19 de octubre de 1998. «Yo, Luis Alberto Taborda, hice la plomería en toda la casa. Al que lo encuentre, saludo», escribió el trabajador, quien además dejó su edad, su dirección y un número de teléfono de la época.
Conmovido por el descubrimiento, Gatti compartió la historia en un grupo de Facebook con la intención de localizar al autor del mensaje o a algún integrante de su familia. La publicación se viralizó rápidamente y decenas de usuarios colaboraron aportando datos para intentar reconstruir su historia.
La búsqueda tuvo un desenlace emotivo. Gracias a la ayuda de un vecino, Gatti logró comunicarse con Gladys, la viuda de Taborda, quien le confirmó que el plomero había fallecido cuatro años atrás. Sin embargo, pudo mostrarle la fotografía de la carta que su esposo había dejado escondida casi tres décadas antes, un gesto que emocionó a la familia.
Lejos de quedarse con el hallazgo, el dueño de la vivienda decidió respetar el espíritu de la cápsula del tiempo. Escribió una nueva carta junto a su pareja, volvió a guardar el mensaje original y el casete en el mismo lugar donde fueron encontrados y agregó un pendrive con la discografía de Julio Sosa y una selección de música actual.
La historia se volvió viral en redes sociales, donde cientos de usuarios destacaron el valor simbólico del hallazgo y celebraron que la tradición continúe para que, dentro de algunos años, otra persona vuelva a descubrir este singular testimonio del paso del tiempo.
