Nuevo capítulo del escándalo: la FIFA cerró la puerta al reclamo de Bélgica
La FIFA rechazó la apelación presentada por Bélgica contra la habilitación de Folarin Balogun y declaró «inadmisible» el recurso por cuestiones reglamentarias. La decisión ratificó la presencia del delantero estadounidense en los octavos de final y profundizó la polémica con la UEFA y la federación belga.

La FIFA rechazó este lunes la apelación presentada por la Real Federación Belga de Fútbol (RBFA) contra la decisión que habilitó al delantero estadounidense Folarin Balogun para disputar los octavos de final del Mundial 2026 frente a Bélgica. El organismo declaró el recurso «inadmisible» y dejó firme la resolución adoptada por la Comisión Disciplinaria.
Según explicó la FIFA en un comunicado oficial, el reclamo no fue rechazado por el contenido de los argumentos presentados por Bélgica, sino porque la federación europea no tenía legitimación para intervenir en un procedimiento disciplinario del que no formó parte.
Además, el máximo organismo del fútbol aclaró que Neil Eggleston, presidente de la Comisión de Apelación y de nacionalidad estadounidense, no participó del análisis del expediente para evitar cualquier conflicto de intereses o cuestionamientos sobre la imparcialidad de la resolución.
Con esta decisión quedó ratificada la medida adoptada el domingo por la Comisión Disciplinaria, que aplicó el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA para suspender la ejecución de la sanción de un partido impuesta a Balogun tras su expulsión frente a Bosnia y Herzegovina.
El delantero había recibido una tarjeta roja directa por un pisotón sobre el defensor bosnio Tarik Muharemovic durante el encuentro disputado el 1 de julio en San Francisco. Sin embargo, tras revisar el caso, la FIFA resolvió dejar en suspenso el castigo durante un período de prueba de un año, lo que le permitirá disputar el compromiso frente a Bélgica. Si el futbolista incurre en una infracción similar durante ese plazo, la sanción podrá volver a entrar en vigencia.
La Real Federación Belga había anunciado una apelación de urgencia al considerar que la decisión afectaba los principios de igualdad deportiva y juego limpio. Incluso advirtió que el caso podía sentar un precedente peligroso para futuras competiciones.
La polémica también escaló a nivel institucional. La UEFA emitió un duro comunicado en el que cuestionó la resolución de la FIFA y sostuvo que la suspensión automática tras una tarjeta roja constituye un principio básico del reglamento que no debería quedar sujeto a excepciones.
«Se cruzó una línea roja», expresó el organismo presidido por Aleksander Ceferin al manifestar su desacuerdo con la decisión adoptada por la Comisión Disciplinaria.
Por su parte, el entrenador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, respaldó la resolución al considerar que la expulsión había sido excesiva.
«Por una acción involuntaria recibimos una sanción muy grande. Podría nombrar doce jugadas parecidas por las que otros equipos quedarían afuera. Es justa la decisión porque no hubo roja», sostuvo el técnico argentino.
En medio de la controversia, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió el funcionamiento de los órganos judiciales del organismo.
«Los órganos judiciales de la FIFA son independientes. Aplican el Código Disciplinario y deciden los casos. A veces estoy de acuerdo y otras no», afirmó.
Con el rechazo de la apelación, Balogun quedó definitivamente habilitado para enfrentar a Bélgica en uno de los cruces más polémicos de los octavos de final del Mundial 2026.
