Perú vota este domingo con 35 candidatos, sin favorito claro y muy fragmentada
Perú vota este domingo con 35 candidatos presidenciales y más de 27 millones de electores habilitados. Ningún postulante alcanzará el 50% necesario para ganar en primera vuelta: Keiko Fujimori lidera las encuestas con 18,6%, seguida de cerca por el outsider Carlos Álvarez y el ultraconservador Rafael López Aliaga, con diferencias mínimas entre ellos.

Con 35 candidatos, más de 27 millones de votantes y ningún postulante cerca del 50%, Perú enfrenta este domingo uno de los procesos electorales más fragmentados de su historia.
Perú acude este domingo 12 de abril a las urnas para elegir presidente, vicepresidentes y representantes ante el nuevo Congreso bicameral — el primero en más de cuatro décadas — en unas elecciones que la Oficina Nacional de Procesos Electorales calificó como «las más complejas de la historia». Con 35 candidaturas presidenciales habilitadas, un padrón de más de 27 millones de votantes y ningún postulante siquiera cerca del umbral del 50% necesario para ganar en primera vuelta, la jornada anticipa un desenlace abierto y, casi con certeza, una segunda vuelta programada para el 7 de junio.
El estado de las encuestas
El escenario que muestran los últimos sondeos — los más recientes permitidos por la ley, que prohíbe la difusión de encuestas en la semana previa al sufragio — tiene a Keiko Fujimori como favorita. Según el último simulacro nacional de Ipsos para Perú21, realizado el 1 y 2 de abril, la candidata de Fuerza Popular alcanza el 18,6% de los votos válidos, con crecimiento sostenido en las últimas semanas. Se postula por cuarta vez y lleva sobre sus hombros el peso de tres causas judiciales previas y un apellido que divide al electorado peruano desde hace tres décadas.
El segundo lugar es la incógnita central de la elección. Carlos Álvarez, comediante y candidato outsider de derecha que capitalizó el efecto de los debates presidenciales, aparece segundo en las encuestas de Ipsos y Datum con alrededor del 10% a 12% de intención de voto. Rafael López Aliaga, el ultraconservador que llegó segundo en varios sondeos previos, muestra una tendencia a la baja y se ubica tercero con cifras similares. Ricardo Belmont, exalcalde de Lima, y Jorge Nieto completan un grupo de candidatos que disputan palmo a palmo el segundo ticket para el balotaje, con diferencias dentro del margen de error. El bloque de indecisos, que en algunas encuestas supera el 50% del electorado, es el factor más determinante e impredecible de la jornada.
El contexto: una democracia bajo tensión
Las elecciones de 2026 llegan tras un nuevo episodio de inestabilidad institucional. El último presidente constitucional, José Jeri, asumió el poder en octubre de 2025 y fue destituido en febrero de este año en medio de denuncias por presuntas irregularidades y tráfico de influencias en un caso conocido como «Chifagate». En su lugar quedó de forma interina José María Balcázar, quien conduce el Ejecutivo hasta la asunción del nuevo mandatario, prevista para el 28 de julio.
No es una excepción: en la última década, Perú tuvo siete presidentes y ninguno logró completar su mandato. La sucesión de crisis, destituciones e investigaciones judiciales construyó un escenario de desconfianza generalizada: solo el 28% de los ciudadanos se considera bien informado sobre las alternativas en competencia, según datos de encuestas recientes.
El proceso también llega condicionado por exclusiones polémicas. Numerosas figuras y fuerzas políticas fueron inhabilitadas para participar, entre ellas el expresidente Pedro Castillo, la casi totalidad de sus colaboradores, el expresidente Martín Vizcarra y el histórico partido Acción Popular.
Una elección con escala histórica
Además de la presidencia, este domingo se elige por primera vez en más de cuatro décadas un Congreso bicameral, con Senado y Cámara de Diputados. La fragmentación también se replica en el plano legislativo: más de 40 partidos compiten por bancas, y los especialistas advierten que el próximo presidente podría enfrentarse a un Parlamento imposible de gobernar.
El desafío del ganador no será solo obtener los votos suficientes en el balotaje del 7 de junio. Será, ante todo, recuperar la credibilidad de una ciudadanía que lleva una década viendo caer a sus gobernantes antes de terminar sus mandatos.
