Salta aprueba multas y arresto para padres de acosadores: la ley que pone la violencia escolar en la familia

La Cámara de Diputados de Salta dio media sanción este martes a una reforma del Código Contravencional que hace responsables legales a los padres, madres y tutores de los alumnos que cometan acoso escolar. Si un adulto es notificado formalmente y no interviene para frenar las conductas de su hijo, podrá enfrentar multas económicas, tareas comunitarias, tratamiento psicológico o, en última instancia, hasta 30 días de arresto. La iniciativa, impulsada originalmente por la senadora Bettina Navarro, ahora pasa al Senado para su tratamiento definitivo. Una vez aprobada, deberá ser promulgada por el gobernador Gustavo Sáenz. Una medida similar ya tiene media sanción en Mendoza.
El debate legislativo estuvo atravesado por casos de violencia escolar grave en otras provincias. El más resonante fue el tiroteo ocurrido hace dos semanas en San Cristóbal, Santa Fe, donde un adolescente de 15 años ingresó armado a la escuela y disparó contra sus compañeros. La víctima fue Ian Cabrera, de 13 años, quien no tenía vínculo previo con el agresor. Los investigadores reconstruyeron el entorno del tirador: hijo de un camionero que abandonó el hogar familiar dos años antes —con un domicilio registrado en Federación, Entre Ríos, y señalado por un presunto consumo problemático— y de una madre con licencia psiquiátrica, el joven habría sido víctima de bullying sistemático. Un video difundido en redes mostraba a un compañero pateándole la silla. Vecinos lo describían como «tranquilo», aunque un padre de alumno aseguró que, una semana antes del ataque, el chico había anticipado que los iba a «matar a todos».
Cómo funciona la nueva norma
La reforma establece un proceso escalonado: ante una denuncia o notificación por acoso, los padres deben presentarse ante la Justicia. Si no lo hacen o si la conducta del hijo no cambia, se activan las sanciones contravencionales. En casos de reincidencia, la ley prevé además la obligatoriedad de asistir a talleres de parentalidad o iniciar tratamientos familiares. El objetivo declarado es generar un «cambio de paradigma»: que el bullying deje de ser un problema exclusivo de las escuelas para convertirse en una responsabilidad compartida con las familias.
