Argentina rompió relaciones diplomáticas con Irán y expulsó a su representante en Buenos Aires
Argentina expulsó al encargado de negocios iraní y escala el conflicto diplomático al punto más alto desde los atentados de los años 90. Milei declaró a Irán «enemigo», declaró terrorista a la Guardia Revolucionaria y Teherán respondió desde su embajada en Uruguay amenazando con «responsabilidad internacional». Israel celebró la decisión.

Por Alejo Pombo
El Gobierno argentino dispuso la expulsión del encargado de negocios iraní en Buenos Aires, Mohsen Soltani Tehrani, quien tiene menos de 48 horas para abandonar el país. La medida escala el conflicto diplomático entre Argentina e Irán al punto más crítico de los últimos años, en el marco de la guerra en Medio Oriente y el alineamiento del presidente Javier Milei con Estados Unidos e Israel.
La tensión comenzó a acumularse a principios de marzo, cuando Milei afirmó en la Universidad Yeshiva de Nueva York que Irán es «enemigo» de la Argentina por los atentados a la Embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994. La respuesta iraní no se hizo esperar: el diario oficialista Tehran Times publicó un editorial advirtiendo que Milei «cruzó una línea roja imperdonable» y que Teherán «deberá diseñar una respuesta proporcionada». El martes pasado, el Gobierno declaró «organización terrorista» a la Guardia Revolucionaria iraní e incorporó a Hamas, Hezbollah y la Fuerza Quds al registro nacional de entidades vinculadas al terrorismo.
Irán respondió a través de su embajada en Uruguay —ya que no tiene representación directa en Argentina— con un comunicado que calificó la expulsión de «acción ilegal e injustificada» y advirtió que «genera responsabilidad internacional para el Estado argentino». El uso del territorio uruguayo para emitir el comunicado generó repudio en ese país: el senador Javier García pidió a la Cancillería uruguaya que rechace oficialmente «la utilización de Uruguay como plataforma para atacar a Argentina».
Israel celebró la decisión. El canciller Gideon Sa’ar destacó el alineamiento de Milei y señaló que entre los motivos de la expulsión figura «la persistente negativa del régimen iraní a cooperar con el sistema judicial argentino en la investigación del atentado contra la AMIA» y el nombramiento de personas buscadas por la justicia argentina en altos cargos de la Guardia Revolucionaria.
El operativo diplomático se suma a una alerta de seguridad «Alta» que el Gobierno mantiene activa desde principios de marzo, con refuerzos permanentes en la comunidad judía, las embajadas de Estados Unidos e Israel y la sede de la AMIA.
