
Por Alejo Pombo
San Luis volvió a detenerse para recordar. A 44 años de la Guerra de Malvinas, la ciudad fue escenario de una jornada atravesada por la emoción, el respeto y una memoria que sigue viva en cada gesto.
Desde temprano, veteranos, autoridades y vecinos participaron de los actos por el Día del Veterano y de los Caídos, en una conmemoración que combinó ceremonia, tradición y una fuerte presencia popular.
El homenaje comenzó con una misa en la Iglesia Catedral, donde el sacerdote Daniel Chillemi puso en palabras el sentimiento colectivo. “Hoy rezamos por nuestros héroes y por esta Patria que los honra”, expresó, en una ceremonia cargada de recogimiento.
Luego, la escena se trasladó a la plaza Pringles. Allí, la retreta de la banda militar “Juan Pascual Pringles” marcó uno de los momentos más sensibles de la tarde. Las marchas y melodías tradicionales envolvieron el centro puntano en una atmósfera solemne, donde el silencio y los aplausos se alternaban con naturalidad.
Pero fue la caminata la que terminó de condensar el espíritu del día. Una bandera argentina gigante avanzó por la avenida Illia, sostenida por decenas de manos, en un gesto tan simple como potente. A su paso, los aplausos brotaron espontáneamente desde las veredas, mientras muchos acompañaban con la mirada cargada de emoción.
Veteranos caminando, familias observando, chicos preguntando: la escena no fue solo un acto oficial, sino una postal viva de memoria colectiva.
El intendente de la ciudad, Gastón Hissa, junto al ministro de Gobierno, Gonzalo Amondarain, y el presidente del Centro de Ex Combatientes “2 de Abril”, Ofaldo Lucero, encabezaron las actividades, reafirmando el compromiso institucional con los veteranos.
La jornada no terminó ahí. Como cada año, la vigilia nocturna se convirtió en el cierre simbólico, con música, expresiones artísticas y el encuentro entre generaciones. El acto de medianoche, con su carga histórica, volvió a marcar ese momento en el que el recuerdo deja de ser pasado y se vuelve presente. Porque en San Luis, Malvinas no es solo una fecha: es memoria, identidad y una historia que sigue caminando en cada 2 de abril.
