15 abril, 2026

Explosión en Merlo: depósito ilegal de gas y dos heridos graves

Explosión en un depósito ilegal de garrafas en Merlo dejó dos heridos graves.
El fuego se desató por una posible fuga de gas y una chispa eléctrica. Hubo explosiones durante más de dos horas y pánico entre vecinos. El caso reaviva la alarma por el crecimiento del circuito clandestino del gas.

Por Alejo Pombo

Una mañana que parecía rutinaria terminó en una escena de guerra. En la localidad de Mariano Acosta, partido de Merlo, un depósito clandestino de garrafas explotó y dejó al menos dos personas gravemente heridas, en un episodio que expuso —otra vez— los riesgos de un circuito informal que crece sin control.

El siniestro ocurrió en un predio ubicado sobre la calle Constituyentes al 1400, donde funcionaba un punto de acopio y reventa de garrafas sin habilitación. Según las primeras reconstrucciones, todo comenzó cuando se enchufó una pava eléctrica en un ambiente saturado por una posible fuga de gas. El resultado fue inmediato: una detonación inicial que desató el infierno.

A partir de ahí, el escenario se volvió incontrolable. Durante más de dos horas se sucedieron explosiones en cadena, alimentadas por la gran cantidad de envases almacenados. Vecinos describieron escenas de pánico: garrafas que salían despedidas por el aire como proyectiles, viviendas en riesgo y familias evacuando por sus propios medios.

El operativo fue masivo. Al menos diez dotaciones de bomberos trabajaron para contener las llamas y evitar una tragedia mayor. Los heridos, trabajadores del lugar, sufrieron quemaduras de segundo y tercer grado y fueron trasladados de urgencia.

Pero más allá del impacto inmediato, el caso volvió a poner en el centro del debate un problema estructural: la proliferación de depósitos ilegales vinculados al negocio del gas envasado. Desde el sector vienen advirtiendo que, tras cambios regulatorios recientes, aumentaron los operadores fuera del sistema formal, muchas veces sin controles mínimos de seguridad.

El episodio de Merlo no fue un hecho aislado, sino el síntoma más visible de una cadena de irregularidades que puede convertirse, en cualquier momento, en una bomba. Esta vez dejó heridos graves y un barrio en vilo. La próxima, advierten, podría ser peor.