Trump ordenó la captura de Maduro y lo trasladó a Nueva York para ser juzgado por narcoterrorismo
Un operativo militar de elite de Estados Unidos permitió la captura y traslado de Nicolás Maduro y su esposa desde Caracas a Nueva York, donde el exmandatario venezolano será juzgado por cargos de narcoterrorismo. La acción, denominada “Operación Resolución Absoluta”, implicó un despliegue aéreo y terrestre sin precedentes en la región desde la invasión a Panamá en 1989. Donald Trump siguió el operativo en tiempo real y celebró el éxito de una misión planificada durante meses.

Por Alejo Pombo
Con un despliegue digno de una superproducción hollywoodense, fuerzas especiales de Estados Unidos llevaron adelante este sábado una operación militar que permitió la “extracción quirúrgica” de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, desde Venezuela hacia Nueva York, donde el líder chavista derrocado será juzgado por cargos de narcoterrorismo.
La intervención marca el accionar más directo de la Casa Blanca en América Latina desde la invasión a Panamá, que culminó el 3 de enero de 1990 con la captura del dictador Manuel Noriega durante la denominada “Operación Causa Justa”, impulsada entonces por el presidente George H. W. Bush.
Treinta y seis años después, Donald Trump —quien en 2025 había ofrecido una recompensa de 50 millones de dólares por la captura de Maduro al considerarlo jefe del denominado “Cártel de los Soles”— dio luz verde a la denominada “Operación Resolución Absoluta”. Según explicó el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, se trató de “la culminación de meses de planificación y ensayos”.
“La palabra integración no alcanza para describir la complejidad de esta misión”, sostuvo Caine en una conferencia de prensa junto al presidente estadounidense. Detalló que el operativo involucró el despliegue coordinado de más de 150 aeronaves en distintos puntos del hemisferio occidental.
De acuerdo con el alto mando militar, la CIA aportó inteligencia clave mediante drones furtivos y una fuente humana cercana a Maduro, lo que permitió conocer con precisión sus movimientos, rutinas y sistemas de seguridad. “Sabíamos dónde vivía, cómo se desplazaba, qué comía, qué vestía”, afirmó Caine.
El objetivo central, explicó, fue introducir una fuerza de interdicción en el corazón de Caracas, manteniendo el factor sorpresa y evitando una reacción coordinada de las fuerzas venezolanas. Mientras las unidades terrestres avanzaban hacia la capital, cazas F-35, F-22 y F-18, junto a aviones de alerta temprana E-2 y bombarderos estratégicos B-1, neutralizaron los sistemas de defensa aérea para asegurar el ingreso de dos helicópteros al complejo donde residía el matrimonio presidencial.
“A las 2:01 de la madrugada, hora local, las fuerzas ingresaron al inmueble”, precisó Caine, sin revelar detalles exactos sobre la ubicación del lugar, que Trump había definido previamente como “una fortaleza”. El propio presidente estadounidense aseguró que Maduro intentó escapar, pero fue rodeado en cuestión de segundos.
Trump reveló además que siguió el operativo en tiempo real desde una “Situation Room” montada en su residencia de Mar-a-Lago, en Palm Beach. “Lo vi literalmente como un show televisivo. Controlamos todos los aspectos”, afirmó. Junto a él estuvieron el secretario de Estado, Marco Rubio, y el director de la CIA, John Ratcliffe.
La captura de Maduro abre un nuevo capítulo en la política regional y en la relación de Estados Unidos con América Latina, al tiempo que plantea un escenario inédito para el futuro inmediato de Venezuela y su conducción política.
