9 abril, 2026

«Propo Fest»: La última llamada de Zalazar, el dato que convirtió a «Tati» en sospechosa y derivó en allanamientos

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La Justicia imputó a Chantal «Tati» Leclercq por presuntamente haber manipulado el celular del anestesista Alejandro Zalazar tras hallarlo muerto, luego de que los peritajes la ubicaran como la última persona en contacto con él. Los allanamientos en sus domicilios dejaron como resultado el secuestro de un celular y una tablet, sin fármacos.

La causa por la muerte del anestesista Alejandro Zalazar sumó un giro significativo: la Justicia imputó a la médica residente Chantal «Tati» Leclercq luego de que los peritajes la ubicaran como la última persona que se comunicó con él antes de que fuera hallado sin vida el 20 de febrero en su departamento de Palermo. La sospecha central es que Leclercq manipuló el celular del anestesista tras encontrarlo muerto, alterando registros que podrían ser clave para reconstruir lo ocurrido.

El caso. Zalazar fue encontrado muerto por sobredosis de propofol y fentanilo. La autopsia confirmó congestión, edema pulmonar y meningoencefálico. Junto al cuerpo se hallaron insumos del Hospital Italiano, lo que abrió una causa paralela por robo de fármacos contra los médicos Hernán Boveri y Delfina «Fini» Lanusse, ya imputados y con prohibición de salir del país.

Los investigadores detectaron inconsistencias en los registros de actividad del teléfono de la víctima que apuntarían a una intervención externa posterior al hallazgo del cuerpo. En ese marco, el expediente que tramita como averiguación de muerte dudosa tomó un nuevo impulso: por orden judicial se realizaron dos allanamientos en domicilios vinculados a Leclercq —un departamento sobre la avenida Santa Fe al 5300 y la casa familiar de la joven en el country Santa Bárbara de Tigre—. En los procedimientos se secuestraron un celular y una tablet, aunque no se hallaron ampollas de los medicamentos bajo investigación. Ambos dispositivos serán sometidos a peritajes para determinar su contenido y posibles vínculos con el caso.

El nombre de Leclercq había surgido previamente a raíz de una declaración ante la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (Aaarba), en la que reconoció haber consumido drogas de uso quirúrgico y sustancias recreativas tanto con Zalazar como con Lanusse, aunque en encuentros separados. Según su propio relato, los fármacos habrían provenido del Hospital Rivadavia —donde ella cursaba el tercer año de residencia—, mientras que los insumos hallados junto al cuerpo de Zalazar pertenecían al Hospital Italiano, una inconsistencia que los investigadores buscan aclarar. La Aaarba trasladó esa declaración a la Justicia, lo que formalizó la incorporación de Leclercq al expediente.

La causa avanza en dos expedientes que empiezan a cruzarse: el de la muerte de Zalazar y el del robo de anestésicos del Hospital Italiano, en el que Boveri y Lanusse están imputados por administración fraudulenta de medicamentos. Los fiscales aguardan los resultados toxicológicos del cuerpo y el análisis de los dispositivos secuestrados a Leclercq antes de definir los próximos pasos procesales. La investigación ya reveló la existencia de las llamadas «Propo Fest»: fiestas privadas donde un grupo de médicos ofrecía «viajes controlados» con anestésicos, supervisados por un profesional para actuar ante emergencias.

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