Porcel enfrenta más de 15 años de prisión por diez hechos de abuso sexual a menores
El fiscal Pablo Turano pidió que el empresario Marcelo Porcel sea juzgado oralmente por diez hechos de abuso sexual y corrupción de menores cometidos contra compañeros de colegio de su propio hijo. La Cámara de Apelaciones ya confirmó su procesamiento y un embargo millonario. El juez Bruniard tiene ahora la última palabra.

El fiscal Pablo Turano solicitó la elevación a juicio oral de la causa contra el empresario Marcelo Porcel, acusado de abuso sexual gravemente ultrajante agravado y corrupción de menores agravada por diez hechos. La querella encabezada por el abogado Pablo Hawlena Gianotti ya había formulado el mismo pedido, y adelantó que solicitará una condena mínima de 15 años de prisión y la detención inmediata al momento de la sentencia. Ahora le corresponde al juez Carlos Bruniard decidir si la causa avanza hacia el debate oral.
La defensa del imputado, a cargo del abogado Roberto Rallín, tiene seis días para responder al requerimiento fiscal.
Las víctimas son compañeros de colegio del hijo de Porcel, alumnos del Colegio Palermo Chico de la Ciudad de Buenos Aires. La causa se originó a fines de 2025, cuando una denuncia generó alarma en la comunidad educativa. El caso escaló rápidamente: se solicitó la detención del imputado en diciembre de 2025, luego su indagatoria, y en abril de 2026 la jueza interviniente dispuso su procesamiento.
La solicitud de juicio llega días después de que la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmara el procesamiento de Porcel. Los camaristas señalaron que la defensa no logró desvirtuar las medidas adoptadas en el expediente y que sus argumentos «solo evidencian una disconformidad con cómo el tribunal valoró la prueba existente hasta ahora». Además, ratificaron el embargo sobre los bienes del imputado por $111.564.950.
Los testimonios de las víctimas, recogidos en Cámara Gesell, describen un patrón repetido en distintas propiedades del acusado. Los adolescentes señalaron como escenarios el departamento de Porcel en el piso 26 de la Torre Le Parc, un inmueble perteneciente a su madre ubicado frente a ese edificio y una oficina en el barrio de Retiro.
Según los relatos, los encuentros eran presentados como reuniones sociales. Allí, el empresario ofrecía bebidas alcohólicas como vodka y tequila, e incentivaba el consumo mediante desafíos con recompensas económicas. «Si te tomás todo este vaso, yo te doy $1000», recordó una de las víctimas.
Porcel también transfería fondos a billeteras virtuales para que los jóvenes hicieran apuestas online, y en una ocasión ofreció dinero a cambio de que corrieran desnudos alrededor de una mesa. «Lo hicimos todos menos uno», confirmó uno de los denunciantes. Los testimonios también incluyen episodios de contacto físico no deseado, entre ellos masajes.
El peritaje del teléfono celular del imputado aportó evidencia clave. Los investigadores hallaron fotografías de menores desnudos, mensajes que refuerzan la acusación y capturas de registros de una cámara oculta instalada en el baño de la vivienda del empresario. Además, se determinó que Porcel producía y distribuía material de abuso sexual infantil.
Pese a la gravedad de los cargos, el imputado permanece en libertad con restricciones: tiene prohibición de salir del país, no puede acercarse a menos de 300 metros de las víctimas, del Colegio Palermo Chico ni del club GEBA. Lleva además una tobillera electrónica.
Porcel estuvo vinculado al holding uruguayo Oh! Buenos Aires, que administró el shopping del ex Buenos Aires Design en Recoleta, y es presidente de Campazu S.A., empresa agrícola y ganadera con más de veinte años de actividad.
