Giro histórico: Trump confirma que visitará Venezuela tras sellar un megacuerdo petrolero
El presidente Donald Trump anunció sus planes de visitar Venezuela, consolidando un acercamiento inédito con el gobierno de Delcy Rodríguez. El eje de la nueva alianza es un acuerdo energético que permite a multinacionales como Chevron y Repsol extraer y refinar crudo venezolano para el mercado estadounidense, marcando el fin de la era de sanciones estrictas y el inicio de una supervisión directa de Washington sobre la industria petrolera del país caribeño.

Por Alejo Pombo
Desde los jardines de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump sacudió el tablero geopolítico regional al confirmar que tiene previsto realizar una visita oficial a Venezuela. Aunque evitó fijar una fecha precisa —»aún no hemos definido cuándo, pero lo haré», señaló—, el mensaje enviado fue contundente: Washington ha pasado de la confrontación al tutelaje económico y la cooperación estrecha.
El reconocimiento explícito de Delcy Rodríguez como líder del Gobierno venezolano y la calificación de la relación bilateral como «muy buena» son los cimientos de este nuevo esquema. Sin embargo, el motor de este acercamiento es, sin dudas, el petróleo. Trump detalló un plan de reactivación donde las grandes compañías petroleras estadounidenses y europeas —entre ellas Chevron, Eni, Repsol, BP y Shell— ya han recibido licencias generales para operar plenamente en territorio venezolano.
«Van a sacar el petróleo y venderlo por mucho dinero, y Venezuela va a recibir una gran parte», explicó el mandatario, subrayando que el crudo será refinado mayoritariamente en plantas de Estados Unidos. Este modelo de negocio no solo implica un levantamiento parcial de las sanciones que regían desde 2019, sino que establece una supervisión directa del Departamento de Energía estadounidense sobre las exportaciones caribeñas.
La reciente visita del secretario de Energía, Chris Wright, a Caracas para reunirse con Rodríguez terminó de aceitar los engranajes de un acuerdo que busca estabilizar el suministro energético norteamericano en un contexto global volátil. Para Trump, la reconstrucción de Venezuela no es ya una cuestión de retórica libertaria, sino una oportunidad de negocios bajo estándares de control estadounidense, reconfigurando el equilibrio de poder en el hemisferio sur.
