7 noviembre, 2026

Juan Pablo II, Alfonsín y una visita marcada por la dictadura

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La visita de Juan Pablo II en abril de 1987 estuvo marcada por los reclamos de derechos humanos, las heridas de la dictadura y el debate por el divorcio vincular. Recibido por Raúl Alfonsín, el pontífice cerró su recorrido con una multitudinaria celebración en la avenida 9 de Julio.

La segunda visita de Juan Pablo II a la Argentina, en abril de 1987, estuvo atravesada por las heridas que había dejado la última dictadura militar, los reclamos por los desaparecidos y las tensiones entre la Iglesia y el Gobierno de Raúl Alfonsín. Uno de los momentos centrales ocurrió en la Casa Rosada, donde el pontífice se reunió con el presidente y representantes de distintos sectores políticos, ante quienes reclamó el respeto de los derechos humanos incluso en situaciones de extrema conflictividad.

Durante su mensaje, el Papa advirtió sobre los riesgos de responder a la violencia con más violencia y destacó la responsabilidad de las autoridades en la protección de la dignidad humana. Sus palabras llegaron en un momento en que la democracia argentina todavía enfrentaba las consecuencias del terrorismo de Estado y las demandas de justicia de los organismos de derechos humanos.

La visita también estuvo atravesada por cuestionamientos a la actuación de parte de la jerarquía eclesiástica durante la dictadura. Los organismos de derechos humanos reclamaban una condena más contundente de los crímenes cometidos por el régimen militar.

En uno de sus encuentros con los jóvenes, Juan Pablo II hizo referencia a la situación de los secuestrados y desaparecidos, en un contexto de fuerte sensibilidad social por las violaciones a los derechos humanos.

Otro de los asuntos que marcó el recorrido fue el debate sobre el divorcio vincular. La iniciativa enfrentaba posiciones contrapuestas entre el Gobierno radical y la Iglesia católica, que defendía su concepción tradicional del matrimonio y la familia.

Durante su paso por Córdoba, el pontífice volvió sobre esos temas y expuso la posición de la Iglesia frente a los cambios legislativos que se discutían en el país. Dos meses después, en junio de 1987, el Congreso sancionaría la Ley de Divorcio Vincular.

El domingo 12 de abril de 1987, Juan Pablo II encabezó una multitudinaria celebración en la avenida 9 de Julio, en Buenos Aires, para cerrar su segunda visita al país. La misa de Domingo de Ramos y la Jornada Mundial de la Juventud reunieron a alrededor de un millón de personas, en una de las concentraciones religiosas más numerosas de la historia argentina.

Su partida dejó imágenes de fervor popular, pero también reflejó las contradicciones de una época: una democracia que buscaba consolidarse, una sociedad que reclamaba respuestas por los crímenes de la dictadura y una Iglesia que enfrentaba cuestionamientos por su actuación durante el terrorismo de Estado.

Aquella fue la última visita de un pontífice a la Argentina antes del viaje apostólico de León XIV, previsto para noviembre de 2026. De concretarse según el cronograma anunciado, el país volverá a recibir a un Papa después de casi cuatro décadas.

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