Pity Álvarez: pidieron 11 años y dos meses de prisión
La querella solicitó 11 años y dos meses de prisión para el músico por el homicidio de Cristian Díaz, pero pidió que cumpla una eventual condena en su domicilio. Durante la audiencia también se conoció un informe positivo de cocaína y la fiscalía anunció una denuncia para investigar quién le suministró la droga.

La querella pidió 11 años y dos meses de prisión para Cristian Gabriel «Pity» Álvarez por el homicidio de su vecino Cristian Maximiliano «Gringo» Díaz, ocurrido en julio de 2018 en Villa Lugano. Sin embargo, también solicitó que, en caso de ser condenado, el músico cumpla la pena bajo arresto domiciliario, con autorización para realizar salidas laborales y asistir a tratamientos médicos.
El pedido fue presentado este viernes 6 de noviembre por el abogado Fabián Améndola, quien junto a Fernando Burlando representa a Verónica Román, madre de la hija menor de la víctima. El alegato se realizó ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 29, integrado por Gustavo Goerner, Juan Martín Ramos Padilla y Hugo Navarro.
Améndola sostuvo que durante el juicio quedó demostrado que Díaz no estaba armado ni había agredido al músico. Según la reconstrucción de la querella, Álvarez efectuó cuatro disparos, tres de ellos a corta distancia, cuando ya no existía una situación que justificara una reacción defensiva.
El abogado descartó tanto la legítima defensa como el exceso en esa figura y encuadró el hecho como homicidio simple agravado por el uso de un arma de fuego, con dolo directo. También señaló que el músico tuvo la posibilidad de detenerse y continuó disparando.
Los argumentos para pedir la condena
Entre las circunstancias consideradas para solicitar la pena, la querella mencionó la naturaleza del ataque y la edad de la hija de Díaz, que tenía ocho años cuando ocurrió el crimen.
Améndola también se refirió al consumo problemático de sustancias de Álvarez. Sostuvo que durante el proceso quedó descartada una intoxicación aguda que alterara su percepción de la realidad y habló de un daño crónico.
Como elementos favorables para determinar la pena, valoró el arrepentimiento expresado por el músico durante su declaración y su ofrecimiento de reparar el daño causado a la familia.
«No propinamos una condena ejemplificadora o de venganza», afirmó el abogado. Al fundamentar el pedido de arresto domiciliario, sostuvo que la modalidad sería necesaria por las condiciones de salud del acusado.
La solicitud de la querella no constituye una sentencia: ahora deberán exponer sus argumentos la fiscalía y la defensa antes de que el tribunal resuelva.
El positivo de cocaína y la denuncia que prepara la fiscalía
Otro de los momentos centrales de la audiencia estuvo relacionado con un informe del Juzgado Civil N.º 4 que confirmó que Álvarez dio positivo de cocaína en un análisis realizado después de declarar en el juicio.
Según el documento, el músico habría consumido la sustancia durante su permanencia en el Palacio de Justicia. Al regresar al centro de salud mental Solar Colonial, donde permanece internado en Castelar, reconoció ante los profesionales que había recibido dos bolsas de cocaína: una la consumió durante la audiencia y la otra la llevó consigo.
El presidente del tribunal, Gustavo Goerner, calificó el episodio como «gravísimo» y adelantó que solicitará información para determinar si se realizó una denuncia por el suministro de estupefacientes.
Por su parte, el fiscal general Sandro Abraldes anunció que presentará una denuncia ante la Unidad Especializada en Estupefacientes y que pedirá investigar al entorno familiar y profesional del músico para determinar quién le habría entregado la droga.
El anuncio generó un cruce con la defensa. Javier Baños, abogado de Álvarez, cuestionó los dichos del fiscal y reclamó que también se investigue su propia conducta.
La declaración de la hermana y las próximas audiencias
La última testigo del juicio fue Silvana Álvarez, hermana del músico, quien declaró durante casi 40 minutos y terminó su exposición entre lágrimas.
Durante su testimonio sostuvo que su hermano era hostigado por un grupo de personas que se reunía debajo de su edificio en el barrio Samoré. Según contó, Díaz integraba ese grupo y, de acuerdo con lo que le había relatado el cantante, le vendía pasta base.
También aseguró que nunca había visto a su hermano protagonizar una pelea y pidió disculpas a los familiares de la víctima.
El juicio continuará el miércoles 11 de noviembre con el alegato de la fiscalía, a cargo de Sandro Abraldes. El viernes 13 será el turno de la defensa, representada por Javier Baños y Sebastián Queijeiro.
Una vez concluidas las exposiciones, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 29 deberá establecer la fecha del veredicto.
