Gadi Eisenkot reunió 67 apoyos y amenaza el poder de Netanyahu
El exjefe del Estado Mayor consiguió el respaldo de 67 legisladores, incluidos los partidos árabes, y superó las recomendaciones obtenidas por Benjamin Netanyahu. Sin embargo, las diferencias sobre el futuro gobierno y el reclutamiento de ultraortodoxos mantienen abiertas las negociaciones. Isaac Herzog anunciará su decisión el domingo.

El opositor Gadi Eisenkot quedó en una posición favorable para intentar formar el próximo gobierno de Israel, luego de reunir el respaldo de 67 legisladores en las consultas encabezadas por el presidente Isaac Herzog. El apoyo de la Lista Conjunta, una alianza de partidos árabes con 11 bancas, terminó de inclinar la balanza frente al primer ministro Benjamin Netanyahu, aunque todavía no garantiza la conformación de una coalición de gobierno.
El anuncio se conoció este jueves 5 de noviembre, al cierre de las reuniones que Herzog mantuvo con las fuerzas políticas elegidas para integrar la nueva Knesset, el Parlamento israelí de 120 miembros.
La decisión de la Lista Conjunta fue determinante para alcanzar los 67 respaldos. La alianza, encabezada por Yousef Jabareen, justificó su decisión en la necesidad de ampliar la diferencia frente a Netanyahu y evitar su continuidad en el poder.
La formación se sumó así a Ra’am, el partido islamista liderado por Mansur Abbas, que ya había anticipado su recomendación a Eisenkot y cuenta con ocho escaños.
Sin embargo, el respaldo parlamentario no significa que todos esos partidos vayan a integrar el futuro Ejecutivo. La posibilidad de un acuerdo de gobierno todavía enfrenta diferencias políticas importantes.
El aliado que le quitó respaldo a Netanyahu
Otro movimiento que debilitó las posibilidades del actual primer ministro fue la decisión de Judaísmo Unido de la Torá (UTJ), tradicional aliado del Likud, de no recomendar a ninguno de los dos candidatos.
La fuerza cuenta con siete legisladores y condiciona cualquier acuerdo futuro a la continuidad de las exenciones del servicio militar para los estudiantes de instituciones religiosas ultraortodoxas.
Ese reclamo choca con la posición de Eisenkot y de otros sectores opositores, que plantean avanzar con el reclutamiento de esa población.
De acuerdo con los resultados oficiales de las elecciones del 27 de octubre, el Likud de Netanyahu fue la fuerza más votada, con 27 bancas, mientras que Yashar, el partido de Eisenkot, obtuvo 21.
La composición parlamentaria dejó al bloque de Netanyahu con 53 escaños, frente a los 48 de los partidos opositores judíos. Las formaciones árabes consiguieron otras 19 bancas, una representación histórica que resultó decisiva durante las consultas presidenciales.
En la ronda de recomendaciones, Eisenkot reunió 67 apoyos, Netanyahu recibió 46 y siete legisladores no respaldaron a ninguno de los dos.
Las dificultades para construir una coalición
Pese a la ventaja, Eisenkot todavía debe resolver un problema central: conseguir los acuerdos necesarios para sostener un gobierno. Yousef Jabareen advirtió que la Lista Conjunta no integrará una coalición que no reconozca un Estado palestino, aunque dejó abierta la posibilidad de respaldar desde afuera un Ejecutivo en minoría.
Netanyahu, por su parte, rechazó esa alternativa y volvió a reclamar la formación de un gobierno de unidad nacional encabezado por el Likud.
La disputa también quedó atravesada por las denuncias de presunto fraude electoral impulsadas por el oficialismo. Durante las consultas, Herzog cuestionó las acusaciones que no estaban acompañadas de pruebas y advirtió sobre los riesgos de desacreditar a las instituciones públicas.
El presidente israelí confirmó que anunciará este domingo a quién le encomendará la tarea de formar gobierno. Una vez recibido el mandato, el candidato tendrá 28 días para alcanzar un acuerdo, con la posibilidad de solicitar una prórroga de otros 14 días.
La nueva Knesset tiene previsto asumir el martes 10 de noviembre. Hasta entonces, Israel permanece ante un escenario de negociaciones en el que los 67 respaldos conseguidos por Eisenkot representan una ventaja política, pero no una mayoría de gobierno asegurada.
