Abdul El-Sayed: De los ataques por su fe a una victoria histórica en Estados Unidos
Abdul El-Sayed derrotó al republicano Mike Rogers en Michigan y se convirtió en el primer musulmán elegido para el Senado de Estados Unidos. Su triunfo fortaleció al ala progresista demócrata, en una elección marcada por ataques vinculados con su religión, sus posiciones sobre Israel y una interna partidaria dividida.

El demócrata Abdul El-Sayed derrotó al republicano Mike Rogers en las elecciones legislativas de Michigan y se convirtió en el primer musulmán elegido para integrar el Senado de Estados Unidos. El resultado, anunciado durante la madrugada del miércoles 4 de noviembre, representó además una victoria para el ala progresista del Partido Demócrata en uno de los estados clave del mapa electoral.
Con el 97% de los votos contabilizados en el último reporte de la agencia Associated Press, El-Sayed obtenía el 52,4% de los sufragios, frente al 45,6% de Rogers. La elección permitió a los demócratas conservar una banca que estaba en manos de Gary Peters, quien decidió no buscar la reelección.
El médico de 42 años celebró el triunfo en Detroit, donde agradeció el respaldo de sus seguidores y cuestionó los ataques que recibió durante la campaña por su origen y su religión. “Ahora usted podrá llamarme senador”, respondió a las expresiones de Donald Trump, quien había utilizado su nombre y su fe para desacreditarlo.
Nacido en Rochester Hills, Michigan, en una familia de origen egipcio, El-Sayed construyó su trayectoria en el ámbito de la salud pública. Estudió en la Universidad de Michigan, obtuvo una beca Rhodes, completó un doctorado en salud pública en Oxford y se graduó como médico en la Universidad de Columbia.
Entre 2015 y 2017 dirigió el Departamento de Salud de Detroit y posteriormente estuvo al frente del organismo sanitario del condado de Wayne. Antes de esta elección no había ocupado cargos públicos electivos.
Su plataforma lo ubicó en el sector más progresista del Partido Demócrata. Entre sus principales propuestas figuran un sistema de salud universal, mayores impuestos a las grandes fortunas, licencias laborales pagas y el fortalecimiento de los sindicatos. También planteó la abolición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
En política exterior, cuestionó el respaldo militar de Washington a Israel y calificó de genocidio la ofensiva israelí en Gaza, una caracterización que el gobierno israelí rechaza. Su postura sobre el conflicto fue uno de los puntos más controvertidos de la campaña.
El camino hacia el Senado estuvo marcado por una interna demócrata especialmente conflictiva. En agosto, El-Sayed derrotó por un margen estrecho a la congresista Haley Stevens, quien contaba con el respaldo de sectores del establishment partidario y de organizaciones favorables a Israel. Después de perder la primaria, Stevens terminó apoyando a Rogers.
Pese a esas divisiones, el candidato recibió el respaldo de referentes de distintas corrientes demócratas, entre ellos Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez, Barack Obama y la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer.
La campaña también estuvo atravesada por cuestionamientos a declaraciones de El-Sayed tras el ataque contra la sinagoga Temple Israel, ocurrido en marzo. El candidato condenó la agresión, pero una frase posterior fue interpretada por sus críticos como una justificación de la violencia. En agosto reconoció el error y pidió disculpas.
Los republicanos, por su parte, buscaron instalar dudas sobre sus posiciones políticas y sus vínculos con figuras de la izquierda estadounidense. Trump y el vicepresidente JD Vance también lo atacaron públicamente, con cuestionamientos que incluyeron referencias a su identidad musulmana.
La victoria de El-Sayed se suma a los avances demócratas en las elecciones de medio término y fortalece a los sectores progresistas del partido. Su llegada a Washington también tendrá un significado histórico: será el primer musulmán en ocupar una banca en el Senado estadounidense.
Ante sus seguidores en Detroit, el senador electo reivindicó la diversidad del país y respondió a los intentos de convertir su origen y su religión en un eje de confrontación política: sostuvo que Estados Unidos debe ser un país lo suficientemente amplio para todos sus ciudadanos.
