30 septiembre, 2026

Cada vez más familias se endeudan para poder comer en San Luis

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El 69,2% de los hogares de barrios populares de San Luis tiene deudas y, entre ellos, la inseguridad alimentaria alcanza al 84,3%, según un relevamiento del ISEPCi. Al mismo tiempo, la pobreza en el Gran San Luis subió al 35,7% y la provincia registra uno de los niveles más altos de morosidad crediticia del país.

El endeudamiento de los hogares y la inseguridad alimentaria muestran la profundidad del deterioro de los ingresos en San Luis. Un relevamiento del ISEPCi realizado en julio de 2026 detectó que el 69,2% de los hogares de barrios populares tiene deudas formales o informales y que, entre esas familias, la inseguridad alimentaria alcanza al 84,3%.

El contraste también resulta significativo entre hogares endeudados y no endeudados: la inseguridad alimentaria alcanza al 51,4% entre quienes no tienen deudas. En el conjunto de los hogares relevados, el indicador llega al 74,2%.

El escenario se completa con los últimos datos oficiales de pobreza. Según el INDEC, el 35,7% de las personas del Gran San Luis estaba bajo la línea de pobreza durante el primer semestre de 2026, frente al 30,1% registrado en el segundo semestre de 2025. El aumento fue de 5,6 puntos porcentuales.

En términos absolutos, el aglomerado pasó de unas 76.556 personas pobres a cerca de 91.000, de acuerdo con el análisis de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares. La indigencia, en tanto, se ubicó en 3,1%, equivalente a unas 8.000 personas.

A este cuadro se suma el deterioro del crédito. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con datos de la Central de Deudores del Banco Central, ubicó a San Luis entre las provincias con mayor irregularidad crediticia: registró un 20,5% de morosidad en junio de 2026, con unos 92.790 deudores morosos.

El dato coloca a San Luis en el cuarto lugar entre las jurisdicciones con mayor nivel de mora, detrás de La Rioja, Catamarca y Santa Cruz según ese informe.

A nivel nacional, el problema también se profundizó. CEPA informó que en julio la morosidad de las familias llegó al 13% en el sistema financiero, frente al 2,5% de noviembre de 2024. En el sistema no financiero, que incluye a proveedores de crédito como las fintech y billeteras virtuales, alcanzó el 33,9%.

El mismo informe vincula el aumento de la mora con la pérdida de ingresos. Según CEPA, el salario registrado real cayó 14,3% entre noviembre de 2023 y junio de 2026, mientras que distintos servicios tuvieron aumentos considerablemente superiores a la evolución salarial.

El endeudamiento también aparece asociado a decisiones cada vez más difíciles dentro de los hogares. Un relevamiento sobre sectores populares citado en los últimos informes señala que, durante los últimos dos años, el 44,3% dejó de pagar la tarjeta de crédito, el 41,2% discontinuó el celular y el 39,2% dejó de pagar préstamos o créditos.

La cadena de atrasos alcanza además a otros gastos: 32% dejó de pagar cuotas escolares o de clubes, 30,4% impuestos y servicios públicos, 24,2% expensas, 21,1% obra social y 13,9% alquileres.

En San Luis, el relevamiento MESA aporta otra dimensión: entre los hogares consultados, solo el 24% mantiene sus cuentas al día, mientras que el 48% registra atrasos y un 28% atraviesa procesos de judicialización. El estudio también señala que el 65,8% de los hogares tiene menores de 18 años y que el 64,5% de las personas ocupadas trabaja en la informalidad.

El endeudamiento, así, deja de aparecer únicamente como una herramienta para financiar una compra o afrontar un gasto extraordinario. En una parte de los hogares, se convierte en un recurso para sostener el consumo cotidiano y, especialmente, la alimentación.

Pero cuando los ingresos ya no alcanzan para cubrir las cuotas, los servicios y la comida al mismo tiempo, aparece el segundo problema: qué gasto dejar de pagar para poder llegar a fin de mes.

Los datos de pobreza, inseguridad alimentaria y morosidad describen distintas dimensiones de un mismo escenario económico. En San Luis, la discusión sobre el desendeudamiento familiar que avanza en la Legislatura se da precisamente sobre ese fondo: hogares que necesitan refinanciar sus obligaciones mientras enfrentan ingresos insuficientes para sostener sus gastos habituales.

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