La UBA llevó sus aulas a Plaza de Mayo: clases públicas y servicios gratuitos contra el conflicto por el financiamiento
La Universidad de Buenos Aires trasladó este martes parte de sus actividades a Plaza de Mayo para reclamar por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y el cumplimiento de los fallos judiciales. Hubo atención gratuita en distintas especialidades, asesoramiento profesional, clases magistrales y muestras científicas. La jornada se extendió desde las 8 hasta la medianoche.

La Universidad de Buenos Aires (UBA) trasladó este martes parte de sus aulas y servicios a Plaza de Mayo, en una particular jornada de protesta para reclamar por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y el cumplimiento de los fallos judiciales vinculados con la norma.
La actividad se desarrolló frente al Ministerio de Economía desde las 8 hasta la medianoche y combinó el reclamo político con una muestra concreta de las actividades que realiza la universidad pública. Hubo atención gratuita a la comunidad, clases abiertas, asesoramiento profesional y exhibiciones de proyectos científicos y tecnológicos.
Entre los servicios ofrecidos se incluyeron atención en odontología, óptica, veterinaria y clínica médica, además de asesoramiento jurídico y contable y orientación psicológica. La propuesta buscó mostrar el impacto que tiene el financiamiento universitario más allá de las aulas, especialmente en áreas vinculadas con la salud, la investigación y la formación profesional.
“Salimos a la calle una vez más para reclamar que la Justicia haga cumplir la Ley de Financiamiento Universitario y que el Gobierno acate los fallos”, sostuvo Emiliano Cagnacci, secretario general de la Asociación de Docentes de la Universidad de Buenos Aires (Aduba).
El dirigente agregó: “Esta es una ley necesaria en la Argentina de hoy, pero que por sobre todo nos va a permitir construir un país con desarrollo, ciencia, educación y futuro”.
La jornada también tuvo un fuerte componente académico. Los 13 decanos de las distintas facultades de la UBA participaron con clases magistrales abiertas al público, mientras que diferentes equipos exhibieron proyectos de investigación y desarrollo científico-tecnológico. Entre las propuestas se mostró un auto de carrera diseñado y construido íntegramente por estudiantes y docentes de la universidad.
La iniciativa apuntó así a poner en evidencia el impacto concreto del presupuesto universitario en distintas áreas de la vida cotidiana y a acercar a la comunidad parte del trabajo que se desarrolla dentro de la universidad.
El reclamo se produce en medio de la disputa entre las universidades nacionales y el Gobierno por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. La normativa contempla, entre otros puntos, mecanismos de actualización de partidas y recomposición salarial para docentes y no docentes, además de recursos destinados a becas y otras áreas de la actividad universitaria.
La discusión también llegó a la Justicia. En junio, la Corte Suprema dejó firme una medida cautelar vinculada con artículos de la ley, aunque no resolvió el fondo de la cuestión. A comienzos de septiembre, además, un juez federal ordenó al Poder Ejecutivo ejecutar partidas destinadas a gastos de funcionamiento, salarios, becas e investigación en el marco de una causa impulsada por la UBA.
Mientras se desarrollaba la jornada en Plaza de Mayo, las distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires permanecieron abiertas y continuaron con sus actividades académicas habituales.
La protesta tuvo además una importante convocatoria. La propia UBA informó posteriormente que miles de personas acompañaron la jornada de visibilización, que combinó el reclamo por el financiamiento con la prestación de servicios gratuitos y las clases públicas.
De esta manera, la universidad buscó convertir el espacio frente a la Casa Rosada en una demostración pública del alcance de sus actividades y, al mismo tiempo, reforzar su reclamo para que se cumpla la normativa de financiamiento y las decisiones judiciales vinculadas con el conflicto.
