17 agosto, 2026

Las deudas profundizan la inseguridad alimentaria en San Luis

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El 69,2% de las familias relevadas en barrios populares de San Luis tiene deudas formales o informales. Entre esos hogares, la inseguridad alimentaria alcanza al 84,3%, frente al 51,4% entre quienes no tienen compromisos económicos.

El endeudamiento aparece como uno de los principales factores asociados a la inseguridad alimentaria en los barrios populares de San Luis. Según el monitoreo de julio de 2026 del Monitoreo Económico, Social y Alimentario (MESA), el 69,2% de las familias relevadas mantiene algún tipo de deuda formal o informal.

La diferencia entre hogares endeudados y no endeudados es marcada. Entre las familias que tienen compromisos económicos, la inseguridad alimentaria alcanza al 84,3%, mientras que entre quienes no tienen deudas se ubica en el 51,4%.

El relevamiento muestra así que las obligaciones financieras tienen un impacto directo sobre la capacidad de los hogares para sostener sus gastos básicos. En contextos de ingresos insuficientes, las cuotas, préstamos y tarjetas compiten con la compra de alimentos.

La deuda también dejó de ser exclusivamente un recurso destinado a afrontar gastos extraordinarios. En los sectores más vulnerables, puede convertirse en una herramienta para cubrir consumos cotidianos cuando los ingresos no alcanzan.

El escenario se suma a una situación social que también refleja dificultades en el acceso a bienes esenciales. Un relevamiento reciente realizado en barrios populares de 15 provincias y la Ciudad de Buenos Aires encontró que el 87% de los hogares encuestados atravesaba algún grado de inseguridad alimentaria.

En San Luis, además, los registros oficiales contemplan programas específicos de asistencia alimentaria para barrios populares, con entrega de módulos y viandas y relevamientos periódicos de la situación socioeconómica.

Los datos del MESA plantean que el problema no se limita a la falta de ingresos: el peso de las deudas puede profundizar la vulnerabilidad y reducir todavía más el margen disponible para cubrir necesidades básicas.

Así, el endeudamiento aparece vinculado a una dinámica en la que las familias recurren al crédito para sostener el consumo, pero luego deben destinar una parte creciente de sus ingresos al pago de esas obligaciones, con consecuencias sobre la alimentación y otras necesidades esenciales.

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