5 agosto, 2026

Comercios al límite en San Luis: locales vacíos y ventas cada vez menores

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El comercio puntano enfrenta una etapa de fuerte presión: caen las ventas, aumentan los costos y crece la cantidad de locales vacíos. Comerciantes apelan a descuentos, liquidaciones y ventas online para sostenerse, mientras las familias restringen sus compras y recurren a promociones para llegar a fin de mes.

El comercio de San Luis atraviesa un escenario de fuerte presión por la caída del consumo, el costo de los alquileres y una estructura de gastos que dificulta sostener los negocios. En la capital y distintas localidades del interior, crece la cantidad de locales vacíos mientras comerciantes y emprendedores recurren a promociones, liquidaciones y ventas online para intentar sostener la actividad.

El panorama puede observarse en sectores comerciales de la capital como la peatonal Rivadavia, calle San Martín y otras arterias ubicadas dentro y fuera de las cuatro avenidas. También se replica en barrios y localidades del interior provincial.

Uno de los fenómenos que más preocupa es la permanencia de locales en alquiler durante períodos prolongados. En paralelo, algunos emprendimientos que abrieron recientemente terminan cerrando después de pocos meses ante la dificultad para afrontar sus costos.

Los comerciantes que alquilan enfrentan una situación particularmente compleja. Ante el peso de los alquileres y otros gastos fijos, algunos optaron por trasladar parte de sus operaciones al comercio electrónico.

Sin embargo, el cambio de modalidad no resolvió el principal problema: la falta de demanda. La venta por internet también se encuentra condicionada por un consumo que continúa retraído.

En este escenario, las promociones se convirtieron en una herramienta central para atraer compradores. Ofertas de 2×1, liquidaciones de temporada, productos vendidos al costo y reintegros con tarjetas aparecen como estrategias habituales para sostener las ventas.

La indumentaria y el calzado se encuentran entre los rubros donde más se utilizan estas alternativas. Para muchas familias, los descuentos se volvieron determinantes a la hora de decidir si pueden concretar una compra.

El comportamiento de los consumidores también cambió. En las jornadas sin promociones, comerciantes y vecinos advierten una menor circulación de compradores, mientras aumenta la búsqueda de precios entre distintos negocios.

En paralelo, ganaron espacio los outlets y la moda circular, con locales y espacios destinados a prendas discontinuadas, de temporadas anteriores o con menor nivel de salida.

El impacto sobre las familias se refleja en el nivel de endeudamiento y en las dificultades para afrontar gastos cotidianos. Elisa Agüero, vecina de la ciudad y madre de un adolescente, contó las dificultades que enfrenta para comprar indumentaria y calzado.

“Hace poco le tuve que comprar zapatillas. No puede ser que un par salga 100 mil pesos, ¿cómo se puede vivir así?”, expresó. También aseguró que se encuentra endeudada y que las promociones son determinantes para poder realizar determinadas compras.

Del lado de los comerciantes, el problema se concentra en la reducción de los márgenes de rentabilidad y el aumento de los costos. Álvaro, comerciante del interior provincial, describió una actividad en la que los ingresos apenas alcanzan para sostener la estructura.

“Entre proveeduría, alquiler y empleados, la situación es de subsistencia”, afirmó. A esa presión sumó el impacto de los impuestos y otros gastos que deben afrontar los negocios.

Así, el comercio puntano enfrenta una doble presión: familias que restringen sus compras y negocios que reducen sus márgenes para intentar mantenerlas. En ese escenario, las promociones y la búsqueda de alternativas de venta aparecen como herramientas de supervivencia mientras crece la preocupación por el cierre de locales.

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