El oficialismo evitó una sesión inmediata, pero el conflicto sigue abierto
El oficialismo logró postergar una semana la sesión en la que la oposición buscaba avanzar con la interpelación de Manuel Adorni. Sin embargo, el jefe de Gabinete podría enfrentar el 2 de julio una convocatoria formal del Senado e incluso una inédita discusión sobre una eventual moción de censura.

El oficialismo logró este miércoles postergar por una semana la sesión del Senado en la que la oposición buscaba avanzar con una interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Tras una reunión de labor parlamentaria, los bloques acordaron reprogramar el debate para el 25 de junio, aunque la posibilidad de convocar al funcionario al recinto sigue en pie y podría concretarse el 2 de julio.
La decisión permitió desactivar momentáneamente una ofensiva impulsada por el peronismo y acompañada por sectores dialoguistas, que buscan que Adorni brinde explicaciones por las controversias vinculadas a su situación patrimonial.
Según el esquema que se analiza en la Cámara alta, si la próxima semana prospera el pedido de interpelación, el jefe de Gabinete deberá comparecer el mismo 2 de julio, fecha en la que ya confirmó su presencia para presentar el informe de gestión previsto en el artículo 101 de la Constitución Nacional.
La presentación fue adelantada por el propio funcionario tras una serie de negociaciones entre el Gobierno y bloques aliados. Inicialmente, la exposición estaba prevista para más adelante, pero la presión política aceleró los tiempos parlamentarios.
Durante las conversaciones mantenidas en el Senado, la oposición insistió con la necesidad de una explicación específica sobre el patrimonio del funcionario. Desde esos sectores sostienen que el informe de gestión no reemplaza una eventual interpelación, ya que durante esa exposición Adorni podría limitarse a responder cuestiones vinculadas a la administración gubernamental.
En paralelo, algunos bloques opositores analizan avanzar con una moción de censura, una herramienta contemplada por la Constitución para el control político del jefe de Gabinete. De prosperar, sería la primera vez desde la reforma constitucional de 1994 que el Congreso intenta aplicar ese mecanismo.
La jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, encabezó las negociaciones para evitar que el tema fuera tratado esta semana y ganar tiempo para ordenar el escenario legislativo.
Mientras tanto, en la Casa Rosada mantienen el respaldo al funcionario y confían en que no existen los votos necesarios para avanzar con una eventual censura. Sin embargo, la posición más crítica adoptada en los últimos días por sectores del PRO, la UCR y bloques provinciales mantiene abierto un escenario de incertidumbre política.
La próxima semana será decisiva para determinar si la oposición consigue reunir las mayorías necesarias para convocar formalmente a Adorni y profundizar uno de los conflictos políticos más sensibles que enfrenta el Gobierno en el Senado.
