Nueva escalada en la guerra: Moscú lanzó una ofensiva masiva contra Ucrania

La guerra entre Rusia y Ucrania registró una nueva escalada este sábado, luego de que Moscú lanzara una ofensiva combinada contra aeródromos militares e infraestructura energética, de combustible y transporte en territorio ucraniano. El ataque se produjo horas después de una serie de operaciones atribuidas a Kiev contra objetivos estratégicos en la región rusa de Rostov.
El Ministerio de Defensa ruso informó que empleó armamento de precisión de largo alcance, drones de combate y sistemas de ataque terrestres y aéreos para golpear instalaciones vinculadas al funcionamiento de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Según el comunicado oficial, los blancos incluyeron aeródromos militares y redes logísticas utilizadas para abastecer a las tropas ucranianas.
Moscú aseguró además que durante las últimas 24 horas atacó posiciones temporales de unidades militares ucranianas y combatientes extranjeros en decenas de sectores del frente de batalla. También afirmó haber interceptado cientos de drones y otros proyectiles lanzados por Kiev.
La ofensiva rusa llegó como respuesta a una serie de ataques ejecutados por Ucrania durante la noche del viernes. De acuerdo con fuentes militares ucranianas, drones y sistemas no tripulados alcanzaron instalaciones estratégicas en la ciudad portuaria de Taganrog, a orillas del mar de Azov, donde habrían sido destruidos dos aviones antisubmarinos Tu-142 y un lanzador de misiles Iskander.
La operación también provocó incendios en el puerto de Taganrog y afectó depósitos de combustible e infraestructura logística. Las autoridades de la región de Rostov confirmaron daños en un buque cisterna, tanques de almacenamiento y edificios administrativos. Además, se registraron heridos y nuevos focos de incendio en instalaciones energéticas del sur de Rusia.
Por otra parte, Ucrania informó que también atacó un depósito petrolero en Armavir, considerado clave para el abastecimiento de combustible en la región. Las autoridades rusas reconocieron el impacto sobre instalaciones energéticas, aunque no precisaron la magnitud de los daños.
Los nuevos enfrentamientos se producen en medio de un recrudecimiento de los ataques a larga distancia entre ambos países y cuando continúan estancados los intentos internacionales para alcanzar una tregua o un acuerdo de paz duradero. Durante las últimas semanas, tanto Moscú como Kiev intensificaron los bombardeos sobre infraestructura militar, energética y logística considerada estratégica para el esfuerzo de guerra.
Mientras tanto, las autoridades ucranianas mantienen el estado de alerta en varias regiones ante la posibilidad de nuevos ataques rusos, en un conflicto que ya supera los cuatro años y que continúa sin señales concretas de desescalada.
