27 mayo, 2026

El juicio sumó testimonios clave sobre los últimos días de Maradona

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El exdirector de la Clínica Olivos declaró en el juicio por la muerte de Diego Maradona y aseguró que el exfutbolista presentó serias dificultades durante su recuperación tras la cirugía de cabeza. También cuestionó la decisión de continuar el tratamiento mediante internación domiciliaria y afirmó que el paciente «los tuvo en jaque».

El juicio que investiga las circunstancias que rodearon la muerte de Diego Maradona sumó este martes nuevos testimonios de profesionales que participaron en su atención médica. Entre ellos declaró Pablo Dimitroff, exdirector de la Clínica Olivos, quien describió las dificultades que presentó el exfutbolista durante la recuperación de la operación por un hematoma subdural y cuestionó la decisión de continuar el tratamiento mediante internación domiciliaria.

Ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro, Dimitroff sostuvo que el estado de Maradona generó múltiples complicaciones durante su estadía en el centro médico. «Diego nos tuvo en jaque», afirmó al recordar los días posteriores a la intervención quirúrgica realizada a comienzos de noviembre de 2020.

Según explicó, el paciente presentaba episodios de agitación y dificultades para cumplir con las indicaciones médicas. En ese contexto, relató que en varias oportunidades se retiró los accesos venosos por los que recibía medicación y que el personal debió intervenir para garantizar la continuidad del tratamiento.

El exdirector señaló que la entonces psiquiatra de Maradona, Agustina Cosachov, atribuía parte de esos comportamientos a un cuadro de abstinencia alcohólica que venía siendo tratado previamente. También indicó que hubo momentos en los que fue necesario recurrir a sedación y medicación específica para controlar la situación clínica.

Durante su declaración, Dimitroff hizo referencia a un episodio ocurrido el 5 de noviembre de 2020 que obligó a intensificar las medidas terapéuticas al día siguiente. «No era sencillo», resumió al describir el manejo médico del excapitán de la Selección argentina durante aquellos días.

Uno de los puntos centrales de su testimonio estuvo vinculado a la decisión de trasladar a Maradona a una vivienda particular para continuar con su recuperación. Según sostuvo, desde la Clínica Olivos se había planteado como alternativa una institución especializada donde pudiera recibir atención permanente.

«El equipo médico tratante decidió llevarse a Maradona a su casa», afirmó Dimitroff, al señalar que la propuesta fue impulsada por el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Cosachov. Además, consideró que las condiciones planteadas para el seguimiento no se correspondían con una internación domiciliaria formal, sino con un esquema de cuidados médicos en el hogar.

Antes de la exposición de Dimitroff también declaró el neurocirujano Pablo Rubino, quien participó de la operación por el hematoma subdural. El especialista describió la intervención como un procedimiento de baja complejidad que se desarrolló sin inconvenientes y aseguró que la cirugía se completó de manera satisfactoria.

Rubino explicó que el drenaje permitió aliviar una presión intracraneal superior a la habitual y sostuvo que no se registraron complicaciones durante el procedimiento ni en el posoperatorio inmediato.

Por su parte, la psiquiatra Marcela Waisman también prestó declaración ante los jueces. La profesional visitó a Maradona durante su internación y respaldó las decisiones terapéuticas adoptadas por Cosachov frente a los cuadros de depresión, alteraciones del estado de ánimo y episodios de excitación psicomotriz que atravesaba el paciente.

Waisman explicó que los procesos de abstinencia pueden provocar comportamientos de agitación y dificultades para aceptar tratamientos médicos, y señaló que esos aspectos formaban parte de las conversaciones mantenidas con la psiquiatra tratante durante la internación.

El juicio continúa avanzando con la declaración de médicos, especialistas y testigos que buscan reconstruir las condiciones en las que fue atendido Maradona durante las semanas previas a su fallecimiento, ocurrido el 25 de noviembre de 2020 en una vivienda del barrio privado San Andrés, en Tigre.

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