22 abril, 2026

«A la muerte no se la mira directamente»: el video que un rehén filmó en la cima de la pirámide de la Luna

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El atacante de Teotihuacán eligió el aniversario de Columbine para disparar desde la Pirámide de la Luna, mató a una turista canadiense e hirió a 13 personas. Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, tenía fotos con saludo nazi, montajes de IA con los autores de Columbine y un reloj con cronómetro en cero junto a su cuerpo.

Un video filmado por un rehén durante el ataque en la Zona Arqueológica de Teotihuacán mostró al agresor armado en la cima de la Pirámide de la Luna, lanzando una advertencia que sintetizaba su estado mental: «No me mires tanto; a la muerte no se la mira directamente.» La filmación se convirtió en una de las principales evidencias del caso y circuló en redes sociales horas después del ataque, que dejó una turista canadiense muerta y 13 heridos —entre ellos un menor de seis años y tres colombianos bajo observación—, además del propio agresor, que murió por una herida de bala autoinfligida luego de ser herido por las fuerzas de seguridad.

El autor fue identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, oriundo de Tlapa de Comonfort, Guerrero, y residente en el barrio de Gustavo A. Madero, Ciudad de México. El perfil que emergió de la investigación es el de un hombre con una obsesión de años por masacres históricas y simbología extremista, que actuó como un «lobo solitario» sin cómplices. Las autoridades descartaron un móvil convencional y apuntan a una severa alteración psiquiátrica.

La fecha del ataque —el 20 de abril, aniversario número 27 de la masacre de Columbine y cumpleaños de Adolf Hitler— no fue una coincidencia. El fiscal del Estado de México, José Luis Cervantes Martínez, confirmó que entre las pertenencias del agresor había «literatura, imágenes y manuscritos relacionados con hechos violentos ocurridos en Estados Unidos en abril de 1999», en clara alusión al tiroteo de Columbine de 1999. Jasso utilizaba inteligencia artificial para crear montajes en los que aparecía junto a los autores de aquella masacre, Eric Harris y Dylan Klebold. En algunas de sus fotografías realizaba el saludo nazi, con referencias explícitas a Hitler. La remera que llevaba el día del ataque tenía impresa la frase «Disconnect and Self-Destroy», un símbolo frecuente en la llamada «True Crime Community» (TCC), subcultura digital global que glorifica a autores de ataques masivos.

El nivel de premeditación fue notable. Jasso invirtió cerca de 50.000 pesos mexicanos en prepararse: adquirió un revólver calibre .38 especial, municiones, un cuchillo táctico y una mochila táctica con más de 50 cartuchos. Visitó la zona arqueológica en varias ocasiones previas al ataque. El reloj que llevaba en su muñeca derecha marcaba cero en el cronómetro al momento en que fue encontrado su cuerpo, lo que refuerza la hipótesis de una acción sincronizada con precisión. En sus notas escritas dejó constancia de que «iba a cometer la acción» y mencionó la inspiración que lo motivaba.

El ataque generó inquietud adicional por el contexto: Teotihuacán, Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO, recibe alrededor de cuatro millones de visitantes por año, y el sitio nunca había registrado un hecho similar desde su apertura al turismo en 1987. Además, México es uno de los tres países organizadores del Mundial de Fútbol 2026, cuyo partido inaugural está programado para el 11 de junio en Ciudad de México, a apenas 50 kilómetros del sitio arqueológico.

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