«Miel loca»: la sustancia alucinógena que está en el centro del escándalo sexual del tercer tiempo de rugby

Por Alejo Pombo
El episodio bajo investigación se remonta al 29 de marzo, tras un partido entre Regatas de Bella Vista y Los Tilos. Según testimonios que circularon en redes sociales y chats, el encuentro social posterior —el llamado «tercer tiempo»— habría derivado en situaciones de extrema gravedad: bebidas adulteradas y presuntos abusos sexuales a jugadoras de hockey del club. De acuerdo a los trascendidos, la sustancia utilizada para contaminar los líquidos habría sido la llamada «miel loca». La investigación judicial sigue abierta.
Qué es y de dónde viene
La «miel loca» —o «deli bal», como se la conoce en turco— se produce desde hace siglos en las remotas montañas Kaçkar, en el noreste de Turquía, una zona elevada del Mar Negro donde crece de manera abundante el rododendro, la flor cuyo néctar le otorga a esta miel sus propiedades únicas y peligrosas.
El mecanismo es preciso: las abejas recolectan el néctar del rododendro, que contiene grayanotoxina, un compuesto natural que afecta directamente al sistema nervioso. Esa sustancia pasa a la miel y permanece activa. El resultado es un producto que, en dosis bajas, puede generar euforia y una sensación de bienestar. En dosis altas, provoca mareos intensos, pérdida de equilibrio, caída abrupta de la presión arterial, náuseas, convulsiones y, en los casos más graves, la muerte.
El apicultor turco Hasan Kutluata lo explicó con una advertencia concreta: el margen entre una dosis leve y una peligrosa es muy estrecho. El sabor amargo y la sensación de calor en la garganta son las señales físicas que indican la presencia de la toxina. Quien no las conoce, no las identifica.
Un arma con historia milenaria
La «miel loca» no es una novedad ni un hallazgo reciente. El geógrafo griego Estrabón documentó uno de sus usos más célebres: tropas romanas fueron derrotadas sin combate luego de consumir miel contaminada dejada estratégicamente en su camino. La maniobra se atribuye al rey Mitrídates VI, quien la habría usado contra el general Pompeyo. Los soldados quedaron incapacitados, desorientados e incapaces de resistir.
La historia convierte a la «miel loca» en algo más que una curiosidad botánica: es una sustancia con un historial documentado de uso deliberado para neutralizar personas.
El riesgo en la actualidad
Lejos de ser una reliquia histórica, la «miel loca» sigue generando alertas sanitarias. La Food and Drug Administration de Estados Unidos advierte sobre sus efectos y desaconseja su consumo fuera de contextos tradicionales donde la dosificación es conocida. Cada año, cientos de personas son hospitalizadas por intoxicación, según registros médicos internacionales.
En la medicina tradicional turca se la usa de manera controlada para tratar hipertensión y trastornos digestivos. Pero ese uso controlado es exactamente lo opuesto a lo que se investiga en el caso argentino: una posible administración encubierta, sin conocimiento ni consentimiento de quienes la consumieron.
Esa distinción es la que convierte a la «miel loca» en algo especialmente grave dentro de esta investigación. No es una droga de síntesis anónima. Es una sustancia con efectos documentados, con historia de uso como herramienta de neutralización y con un margen entre la dosis tolerable y la peligrosa que, según quienes la conocen, es deliberadamente difícil de calcular.
