Rusia negó el espionaje en Argentina y apuntó a una campaña «sin hechos ni pruebas» para dañar la relación bilateral
La embajada rusa en Buenos Aires rechazó de manera categórica las acusaciones sobre una red de espionaje denominada «La Compañía» y denunció una campaña «sin hechos ni pruebas» orientada a dañar las relaciones bilaterales. El desmentido llega tras la publicación de una investigación de La Nación basada en documentos filtrados de inteligencia rusa.

Por Alejo Pombo
Rusia no esperó. A las pocas horas de que la denuncia sobre «La Compañía» volviera a circular en medios argentinos, la embajada en Buenos Aires salió a desmentirla con una frase que funciona como resumen de su posición: «sin hechos ni pruebas».
A través de un comunicado difundido en su canal oficial de Telegram, la representación diplomática rechazó de manera categórica cualquier intento de injerencia política en la Argentina y cuestionó la reaparición de las acusaciones. «Nos vimos obligados a prestar atención a la reciente publicación de una serie de materiales antirrusos en sitios web argentinos. Los ‘investigadores’ han reavivado una historia olvidada sobre una supuesta campaña de desinformación rusa, inflada artificialmente en junio de 2025», sostuvo el texto. Y cerró con una frase que indica que Moscú no tiene intención de responder en detalle: «No tenemos nada que añadir a lo ya dicho anteriormente.»
Una historia que viene de antes
No es la primera vez que este conflicto sale a la superficie. A mediados de 2025, el entonces vocero y hoy jefe de Gabinete Manuel Adorni informó que la SIDE había detectado a ciudadanos rusos en el país realizando actividades vinculadas a intereses geopolíticos extranjeros. La embajada respondió entonces con el mismo argumento: negó la existencia de una red de espionaje, aseguró que las personas señaladas no figuraban en sus registros consulares y elevó una nota formal a la Cancillería argentina exigiendo precisiones.
La denuncia quedó en suspenso. Ahora volvió, con más detalles y con un nombre: «La Compañía».
Lo que dice la investigación
Según un informe de La Nación basado en documentos filtrados de inteligencia rusa, el grupo habría operado durante 2024 con un objetivo multidimensional: difundir tanto información falsa como verídica para erosionar la imagen del oficialismo, impulsar divisiones internas en La Libertad Avanza, respaldar a sectores opositores y establecer contactos con actores políticos y sindicales. El relevamiento también habría incluido estudios sobre áreas estratégicas como energía e industria militar, e intentos de incidir en el Congreso y en la política exterior argentina, particularmente en lo referido al conflicto en Ucrania.
Son acusaciones serias. Pero la fuente es documentación filtrada cuya autenticidad no ha sido verificada públicamente de manera independiente, un dato que la nota original omitía y que es central para calibrar el peso de las afirmaciones.
El trasfondo diplomático
La embajada no se limitó a negar los hechos. Fue más lejos y apuntó a las consecuencias políticas del episodio. «Lamentamos que las posturas ideológicas vuelven a imponerse al sentido común, y que el deseo de enturbiar las relaciones bilaterales prevalece sobre la voluntad de desarrollarlas», advirtió el comunicado.
La frase es una señal de que Moscú lee esto no solo como una acusación de inteligencia sino como un movimiento político deliberado en el marco del realineamiento internacional del gobierno de Milei —cada vez más cercano a Washington y cada vez más distante de los socios tradicionales del kirchnerismo, entre ellos Rusia.
El resultado es una disputa con dos versiones irreconciliables, documentación cuya verificación independiente está pendiente y una relación bilateral que, según la propia embajada rusa, ya acusa el impacto.
