Desbarataron un complot narco para asesinar a un juez y un fiscal de Paraná
La investigación, iniciada en Gualeguaychú tras la declaración de un arrepentido, reveló que el jefe narco Leonardo Airaldi planeaba asesinar al juez federal Leandro Ríos y al fiscal José Ignacio Candioti. El ataque iba a ser ejecutado por un sicario uruguayo durante las vacaciones de los magistrados en el país vecino. Ante la inminencia del riesgo, el Consejo de la Magistratura y la Corte Suprema reforzaron la custodia de ambos funcionarios, mientras se profundizan las tareas de inteligencia sobre la red criminal implicada.

Por Alejo Pombo
La sombra del narcotráfico más violento rozó la cúpula judicial de Entre Ríos. Según se desprendió de una investigación federal, Leonardo Airaldi —un conocido líder criminal de la región— habría puesto precio a la vida de los dos funcionarios que más han avanzado en las causas en su contra. La cifra pactada para el doble crimen ascendía a los USD 40.000.
El plan era sofisticado y buscaba la impunidad: el sicario, contratado en Uruguay, debía interceptar al juez Ríos y al fiscal Candioti durante su descanso estival en territorio uruguayo. El detonante de la venganza sería un juicio oral que comienza el próximo martes, donde Candioti solicitaría una pena de 15 años de prisión para Airaldi. En sus amenazas, el capo narco acusaba al juez Ríos de «inventarle causas» para mantenerlo tras las rejas.
La trama salió a la luz gracias al testimonio de un interno que decidió colaborar con la justicia. Inmediatamente, Horacio Rosatti tomó cartas en el asunto, coordinando con el Ministerio de Seguridad el refuerzo de la custodia perimetral y personal de los afectados. El caso no solo expone la vulnerabilidad de los magistrados federales ante el crimen organizado, sino que también pone en alerta a las autoridades de frontera ante el posible movimiento de sicarios vinculados a bandas transnacionales.
