Delta Force, bombardeos y un topo de la CIA: El operativo secreto que terminó con la captura de Maduro
La captura de Nicolás Maduro fue el resultado de una operación militar de alta precisión ejecutada por fuerzas de élite de Estados Unidos en pleno Caracas. El operativo, que incluyó bombardeos estratégicos y la intervención de la Delta Force, tuvo como pieza central a un infiltrado de la CIA dentro del círculo íntimo del líder chavista. La información aportada por ese “topo” permitió una extracción quirúrgica y sin resistencia efectiva.

Por Alejo Pombo
La operación de gran escala ejecutada en la madrugada del sábado en el corazón de Caracas, que culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, fue una acción puntual, coordinada y de altísima intensidad, diseñada durante meses por el aparato militar y de inteligencia de Estados Unidos.
El despliegue estuvo a cargo de un equipo de élite de la Delta Force, con apoyo del Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales (SOAR), y tuvo como objetivo ingresar a una instalación militar considerada una “casa segura” del líder chavista, arrestarlo y extraerlo del país en cuestión de minutos.
Según reconstrucciones de fuentes internacionales y del propio gobierno estadounidense, la extracción se realizó desde un complejo fuertemente blindado. Helicópteros Chinook participaron en la fase aérea inicial y, tras la captura, Maduro y su esposa fueron trasladados a un buque de guerra estadounidense, desde donde partieron rumbo a Estados Unidos.
La detención fue el punto culminante de una campaña militar más amplia que incluyó bombardeos selectivos sobre puntos estratégicos de Caracas y otras zonas clave. El objetivo fue neutralizar los sistemas de defensa, vigilancia y comando del régimen, degradar su capacidad de respuesta inmediata y generar un clima de confusión generalizada entre las fuerzas leales al chavismo.
De acuerdo con los informes, las explosiones apuntaron a estaciones de radar, centros de comando y bases aéreas —entre ellas La Carlota— para dejar temporalmente “ciegas” a las defensas venezolanas. En paralelo, vuelos rasantes y detonaciones controladas buscaron quebrar la cadena de mando y erosionar la moral de las tropas.
En ese contexto, las fuerzas de élite aprovecharon el caos táctico generado por la acción aérea para ingresar y salir sin ser interceptadas, cumpliendo el objetivo central: sacar del país al líder del régimen chavista sin enfrentar una resistencia organizada.
El rol decisivo del “topo” de la CIA
Más allá del despliegue tecnológico y militar, el factor determinante de la misión fue la existencia de un infiltrado de la CIA dentro del círculo cercano a Maduro. Ese “topo” aportó información clave sobre rutinas, desplazamientos y la ubicación exacta del mandatario durante la madrugada del ataque.
Según reveló el diario The New York Times, no todo el éxito del operativo se debió a satélites, drones o inteligencia electrónica. La colaboración humana fue crucial. El informante permitió conocer el llamado “patrón de vida” del gobernante: horarios de descanso, hábitos cotidianos, medidas de seguridad y posibles vías de escape.
Con esos datos, las fuerzas estadounidenses construyeron réplicas exactas del lugar donde se encontraba Maduro para ensayar la operación y eliminar cualquier margen de error. La identidad del infiltrado permanece bajo absoluto secreto.
De acuerdo con la misma investigación periodística, la CIA habría instalado una unidad clandestina en Venezuela desde agosto de 2025, dedicada exclusivamente a recopilar información para esta misión. Además, especialistas en seguridad sostienen que la recompensa de USD 50 millones ofrecida por el Departamento de Justicia de Estados Unidos habría sido un factor decisivo para generar quiebres dentro del entorno chavista y facilitar la cooperación local.
Así, la caída de Nicolás Maduro no fue solo el resultado de una operación militar relámpago, sino el desenlace de una larga estrategia de inteligencia, infiltración y presión sostenida que terminó con el líder del chavismo fuera del poder y bajo custodia en territorio estadounidense.
