Por Gabriel Rodriguez

Fue fundado el 17 de septiembre de 1922 por la Sociedad de Damas de la Misericordia.

Una puerta de madera doble, al final de una pequeña escalinata, abre paso a uno de los edificios emblemáticos de Villa Mercedes. Detrás de ese portal está el Hogar Santa Teresita, una institución que primero le dio refugio a los niños huérfanos, luego a los adultos mayores y que anteayer alcanzó sus cien años de vida.

La dirección del lugar es Balcarce 1178, pero el predio comprende toda la manzana que va desde Colón hasta General Mulleady. Su imponencia se debe a que es uno de los pocos asilos que fue construido para tal fin. Tiene espacio para que vivan unas 40 personas, módulos de baños, un sector de cocina, una capilla con gran capacidad, un salón auditorio y un amplio parque, entre otros aspectos.

Fue fundado el 17 de septiembre de 1922 por la Sociedad de Damas de la Misericordia, que nació bajo la órbita de la congregación religiosa de las Carmelitas Descalzas, pero que luego se formalizó como una organización civil.

El objetivo de aquellas mujeres era crear un albergue para los menores que no tenían padres ni familia. El asilo al principio fue mixto y empezó a funcionar en San Martín y Maipú, pero unos pocos años después se trasladó a su edificio actual como Hogar de Niñas. De hecho, todavía lleva un letrero impreso con ese nombre en su fachada.

Desde hace unos treinta años, se convirtió en una residencia de adultos mayores. Y recobró impulso en 2015, cuando el padre Gustavo Méndez asumió como presidente de la entidad y responsable del edificio.