Trump habló de las Malvinas y lanzó una inesperada advertencia sobre un posible conflicto entre Argentina y Reino Unido
Donald Trump volvió a referirse a la disputa por las Islas Malvinas y consideró que un eventual conflicto entre Argentina y Reino Unido sería un “desastre potencial”. El presidente estadounidense aseguró que podría intervenir para resolver la situación si ambos países lo convocaran. Sus declaraciones se producen en medio del renovado reclamo del gobierno de Javier Milei.

Donald Trump volvió a poner a las Islas Malvinas en el centro de la escena internacional y sorprendió con una advertencia sobre un eventual conflicto entre Argentina y Reino Unido. El presidente de Estados Unidos calificó esa posibilidad como un “desastre potencial” y aseguró que podría intervenir para intentar resolver la disputa si ambos países lo convocaran.
Trump realizó las declaraciones durante su visita a Irlanda, donde se reunió en Dublín con el primer ministro irlandés, Micheál Martin. Consultado sobre la situación en las islas, el mandatario estadounidense dijo que estaba convencido de que podría ser llamado a intervenir ante una eventual escalada.
“Estoy seguro de que me llamarán por ese potencial desastre, pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo”, afirmó Trump. Al mismo tiempo, hizo referencia a la enorme distancia entre Estados Unidos y el archipiélago al señalar que no sabía si los británicos estarían dispuestos a desplazarse hasta allí y remarcar que el trayecto podría demandar semanas por vía marítima.
En otro tramo de sus declaraciones, Trump cuestionó la situación histórica de las islas y recordó que, cuando era joven, percibía al Reino Unido y a la Argentina de una manera diferente. También hizo referencia a problemas que, según su visión, enfrenta actualmente el Reino Unido, entre ellos la inmigración y la energía.
“Ahora mismo, hay dos países que no están contentos con la situación en las Falklands”, sostuvo el presidente estadounidense, en referencia a la disputa que mantienen Argentina y Reino Unido por la soberanía del archipiélago.
Las nuevas declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión diplomática alrededor de la cuestión Malvinas. En agosto, Trump ya había dejado abierta la posibilidad de que Washington revisara su tradicional posición de neutralidad respecto de la disputa, en un escenario marcado también por las diferencias entre Estados Unidos y el Reino Unido a raíz del conflicto con Irán.
La posibilidad de un cambio en la postura estadounidense generó preocupación en Londres. El gobierno británico reafirmó recientemente que no existen dudas sobre su posición respecto de la soberanía de las islas y sostuvo que mantiene su compromiso con los habitantes del archipiélago.
En Argentina, mientras tanto, el gobierno de Javier Milei volvió a colocar la cuestión Malvinas entre sus principales ejes de política exterior. El Ejecutivo anunció nuevas medidas contra empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en el área en disputa y avanzó además con iniciativas relacionadas con la defensa y la presencia argentina en el Atlántico Sur.
Entre esas medidas se encuentra el proyecto para avanzar con una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego y el refuerzo de recursos destinados al área de Defensa. El Gobierno también reglamentó un régimen de sanciones para compañías que desarrollen actividades hidrocarburíferas en el área sin autorización argentina.
La Casa Rosada considera que el nuevo escenario internacional puede favorecer su estrategia diplomática para recuperar el reclamo de soberanía sobre las islas por medios pacíficos. Trump, por su parte, volvió a dejar abierta la posibilidad de involucrarse si la disputa escalara, aunque no anunció un cambio formal de la política estadounidense ni planteó una intervención concreta.
Las declaraciones del mandatario norteamericano llegan además mientras Reino Unido sostiene públicamente que su posición sobre las Malvinas no está en discusión. Por ahora, el renovado intercambio de declaraciones mantiene la disputa en el terreno diplomático, aunque el cambio de tono de Washington agrega un nuevo elemento a un conflicto que durante décadas tuvo a Estados Unidos como un actor formalmente neutral.
