Netanyahu ganó en votos, pero quedó lejos de la mayoría parlamentaria
Los sondeos a boca de urna dejaron a Benjamin Netanyahu sin una mayoría parlamentaria clara tras las elecciones legislativas de Israel. Aunque el Likud se ubicó como la fuerza individual más votada, Gadi Eisenkot y la oposición buscan reunir apoyos para formar Gobierno. Los partidos árabes podrían ser decisivos en las negociaciones.

Benjamin Netanyahu quedó en una posición complicada para continuar en el poder tras las elecciones legislativas de Israel del martes 27 de octubre. Los sondeos a boca de urna ubicaron al Likud como la fuerza individual más votada, con entre 24 y 25 escaños, pero el bloque oficialista quedó lejos de los 61 diputados necesarios para alcanzar la mayoría en el Parlamento. La oposición encabezada por Gadi Eisenkot obtuvo una ventaja en algunas proyecciones, aunque tampoco tendría asegurado el control de la Cámara.
Los primeros resultados dejaron abierto el escenario político y anticiparon negociaciones que podrían extenderse durante varias semanas. La participación electoral rondó el 78%, uno de los niveles más altos en décadas, en unos comicios considerados decisivos para el futuro del país después de los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y de los conflictos regionales posteriores.
Netanyahu llegó a las urnas con el objetivo de conservar una coalición integrada por partidos nacionalistas y fuerzas ultraortodoxas. Su gestión estuvo marcada por la guerra en Gaza, los enfrentamientos con Irán, las críticas por las fallas de seguridad previas a los ataques de 2023 y los cuestionamientos por su negativa a impulsar una comisión estatal independiente para investigar lo ocurrido. También enfrenta procesos judiciales por corrupción.
Pese a ese desgaste, el Likud se mantuvo como la principal fuerza individual, aunque sus aliados no alcanzarían los apoyos necesarios para garantizar la continuidad del Gobierno. Netanyahu defendió la posibilidad de formar una nueva coalición de derecha y destacó los resultados militares de su gestión.
Del lado opositor, Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel y líder del partido Yashar!, interpretó las proyecciones como una señal de rechazo al actual primer ministro. “Indican una falta total de confianza en Netanyahu”, afirmó, al plantear la necesidad de construir una alternativa de gobierno.
La oposición reúne sectores de centro, derecha tradicional y fuerzas progresistas, pero sus diferencias ideológicas podrían dificultar la conformación de una coalición estable. Además, los partidos árabes —que representan a una parte de la población palestina con ciudadanía israelí— podrían obtener entre 17 y 18 escaños y convertirse en actores decisivos para definir la futura mayoría parlamentaria.
Sin embargo, un eventual acuerdo entre esos partidos y la oposición no está garantizado. Las diferencias sobre la participación de las fuerzas árabes en un Gobierno podrían complicar las negociaciones y obligar a los bloques a buscar apoyos adicionales.
El Parlamento israelí, conocido como Knéset, tiene 120 bancas y exige una mayoría de 61 para sostener un Gobierno. El presidente Isaac Herzog deberá encomendar la formación del Ejecutivo al candidato que considere con mayores posibilidades de reunir los apoyos necesarios.
Mientras avanza el escrutinio oficial, las proyecciones siguen sujetas a cambios. El resultado deja a Netanyahu debilitado, pero no define por sí solo quién gobernará Israel: la disputa dependerá de las alianzas que puedan construirse durante las próximas semanas.
