25 abril, 2024

Mas de $700 millones fueron otorgados para créditos blandos

Son más de 1.100 emprendimientos que ya lograron acceder al financiamiento en lo que va de este año. En lo que va de 2022, la Provincia ya rubricó 1.165 contratos de préstamo por un monto total aproximado de 708 millones de pesos.

Por Gabriel Rodriguez

Son más de 1.100 emprendimientos que ya lograron acceder al financiamiento en lo que va de este año.

En lo que va de 2022, la Provincia ya rubricó 1.165 contratos de préstamo por un monto total aproximado de 708 millones de pesos. Se trata de los créditos blandos que dispuso el ejecutivo con los decretos N° 5189-JGM-21, N° 405563-MP-22 y N° 7415-MP-22. Estos instrumentos fueron firmados por el gobernador, Alberto Rodríguez Saá, como una de las políticas para paliar los efectos económicos de la pandemia y fueron definidos en el último Consejo Económico y Social.

Además, la Legislatura puntana aprobó las leyes N° VIII-1050-2021 y N° VIII-1060-2021 en el mismo sentido, disponiendo de tres categorías de créditos: para nuevos emprendimientos innovadores (hasta $650.000), para proyectos productivos en marcha (hasta $1.300.000) y de reparación (hasta $2.000.000). Los créditos blandos permiten la puesta en marcha de proyectos productivos y la mejora de aquellos que ya están en funcionamiento.

Comenzaron a tramitarse en noviembre de 2021 y para enero de este año ya se habían comenzado a entregar. El plan para reactivar la economía local consistía en inyectar liquidez al mercado y de esa manera “activar la rueda productiva generando un ciclo de consumo que contrarreste los efectos de la pandemia”, explicó el titular del Ministerio de Producción, Juan Lavandeira.

Por su parte, Eloy Horcajo, ministro de Hacienda destacó: “Es una forma de permitir que muchos emprendimientos se pongan en marcha, teniendo la ventaja de poder devolver el crédito en cuotas accesibles y sin interés”, dijo.

De esta manera más de mil emprendedores pudieron poner a rodar sus iniciativas. Pero además aún queda firmar alrededor de 400 contratos más de proyectos que ya fueron aprobados por la cartera productiva. Cuando ese dinero sea adjudicado en las cuentas de los beneficiarios, el Estado puntano destinará más de 1.018 millones de pesos para impulsar proyectos comerciales y productivos.

El financiamiento fue dirigido para iniciativas que implicaron aumentar la producción primaria, generar valor agregado y manufactura mediante la incorporación de bienes de capital y de trabajo; y cancelar deudas vinculadas a la actividad productiva. También ampliar, mejorar y/o poner en valor la infraestructura instalada en los sectores de la actividad agropecuaria, industrial, agroindustrial, textil, calzado, alimenticia, tecnológica y de la construcción, entre otros.

Analía Tissera es la dueña del taller de artesanías en cerámica de Villa Mercedes. “Básicamente pude independizarme, antes tenía que alquilar un horno para cocer las artesanías. Todo eso llevaba la responsabilidad del uso de algo que no era propio, pero con el dinero del crédito pude comprar mi propio horno y ahora toda la ganancia de la venta la puedo reinvertir”, dijo Tissera.

María Reggiani es la dueña de una panchería de la Villa de Merlo y con el financiamiento obtenido logró ampliar su oferta gastronómica, sumando una isla de producción de papas fritas. Además creó un nuevo puesto de trabajo. “La pandemia generó que todo lo que habíamos ahorrado en la temporada 2019 lo tuviéramos que usar para subsistir y nos quedamos sin la posibilidad de ampliar el emprendimiento”, relató y continuó: “Cuando surgió la posibilidad de postularnos para el crédito inmediatamente lo hicimos y en enero de 2022 ya teníamos el financiamiento. Pudimos comprar freidoras, freezer y renovar la cartelería del local, además contratamos un empleado”.

Otro caso es el de la familia Langelotti. Llegaron de Buenos Aires hace seis años buscando más tranquilidad. Trabajaron en diferentes rubros, hasta que la pandemia paralizó la economía. Tras pasar algunas penurias tomaron la oportunidad que el Estado provincial puso a disposición. “Nunca pensé que con 20 años me fueran a aprobar el proyecto”, le dijo Melina Langelotti a El Diario. Inmediatamente obtuvieron el financiamiento, la familia se puso manos a la obra. “Pusimos el bar en la primera planta de nuestra casa, con la plata construimos toda la temática que se asemeja a una cárcel y contratamos a un bartender especializado”, dijo Héctor, papá de Melina.

Todos los emprendedores coincidieron en una idea: de no ser por el financiamiento y por la posibilidad de devolver el dinero en cuotas blandas no hubieran podido activar sus proyectos. “En el banco me negaban un crédito por mi baja categoría de monotributo”, dijo Reggiani, mientras que Langelotti mencionó: “Era imposible cumplir con toda la burocracia, si no hubiese sido por el crédito aún estaríamos pensando”.