5 mayo, 2024

Los productos navideños cuestan el doble que el año pasado

Las Fiestas de fin de año se aproximan y llenar las mesas con los productos navideños se ha vuelto un gasto que pone en aprietos a la economía familiar.

Por Gabriel Rodriguez

En los supermercados hay amplia variedad de artículos. Los almacenes tienen dificultades en el stock.

Las Fiestas de fin de año se aproximan y llenar las mesas con los productos navideños se ha vuelto un gasto que pone en aprietos a la economía familiar. Si bien aún falta para llegar a la fecha, en la ciudad distintos locales ya exponen la tradicional gama de artículos para degustar como el pan dulce, las garrapiñadas, la sidra o los budines, entre otros.

“En diciembre habrá una suba y se va a volver imposible comprar. Los montos, sumados a un cambio en las costumbres de las personas, generan que para nosotros una gran compra de estas opciones sea una estrategia obsoleta”, remarcó Vivian González, quien tiene un local en Lavalle, entre Colón y Rivadavia.

“Las marcas tradicionales vinieron con el doble de aumento con respecto al año pasado. Las nuevas alternativas son más económicas para promocionar sus productos”, manifestó Julieta Ibáñez, encargada de un kiosco céntrico.

Más allá de las variaciones inflacionarias, una realidad es que en los supermercados los montos son más accesibles. Para graficar, un budín se puede encontrar entre $157 y $480, el pan dulce oscila entre $390 y $1.200, la garrapiñada parte en los $200, un turrón pequeño va entre $87 y $251 mientras que la opción más grande se consigue desde los $400. La sidra ronda los $490, el clericó $579, la clásica bebida de fresa $629 y una bebida de durazno $580.

En los almacenes los productos comestibles más baratos parten en $190 y los más caros superan los $500. Un turrón pequeño cuesta $190 (frente a $87 del supermercado).

“El año anterior empezamos a tener mayor venta de productos navideños casi al finalizar las Fiestas. Este año la demanda se prevé mínima porque últimamente las personas no siguen las costumbres; otros deciden llevar una dieta saludable”, apuntó Ibáñez.

“En la actualidad, lo que se comercializa todo el tiempo y en gran cantidad es la garrapiñada y el tradicional turrón semiblando. La gente continúa con el consumo de alcohol”, agregó.

Problemas de stock

Cualquiera que recorra los comercios puntanos advertirá una sobreabundancia de ofertas en las grandes cadenas y una notoria escasez en los almacenes. La variable obedece en parte a dificultades para conseguir mercadería y en algunos casos, a la omisión de la compra de estos productos (a muchos ya no les da ganancia).

Juana, una comerciante de la ciudad, indicó que algunas distribuidoras advierten la falta de stock. Entiende que esta dificultad se suma al cambio de hábitos navideños.

“La decisión de no trabajar los productos radica en el poder adquisitivo y la oferta que ofrece el supermercado hoy en día. Además, la nueva estrategia es individualizar los artículos porque la gente no consume igual y no paga locuras por la situación inflacionaria”, destacó Vivian González.

“El año pasado, esta época festiva venía en baja con el tema de la demanda, los indicios marcan que para los kioscos o almacenes la temporada actual va a ser más difícil con respecto a los ingresos. Con los aumentos semanales, sin una tarifa estable, es imposible mantener los precios”, subrayó la comerciante.