Identificaron al escorpión más grande que habitó la Tierra
Científicos británicos identificaron al escorpión más grande conocido tras analizar fósiles descubiertos hace más de 150 años. La criatura, que medía cerca de un metro, vivió hace 415 millones de años y habitó los territorios que hoy forman parte de Inglaterra y Gales.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Manchester y del Museo de Historia Natural de Londres logró resolver un enigma científico que permaneció abierto durante más de 150 años: la identificación del que ahora es considerado el escorpión más grande conocido hasta la fecha. La especie, denominada Praearcturus gigas, vivió hace aproximadamente 415 millones de años en una región que actualmente corresponde a Inglaterra y Gales, mucho antes de la aparición de los dinosaurios.
El hallazgo fue publicado recientemente en la revista científica Palaeontology y redefine el conocimiento sobre la evolución temprana de los escorpiones. Según los investigadores, el animal alcanzaba cerca de un metro de longitud y poseía pinzas de más de 16 centímetros, dimensiones excepcionales para este grupo de artrópodos.
Los fósiles que permitieron realizar la identificación habían sido descubiertos originalmente en 1871 por el paleontólogo Henry Woodward. Sin embargo, debido a que los restos estaban incompletos y carecían de partes clave como la cola, el aguijón y estructuras reproductivas, durante décadas existieron dudas sobre su clasificación.
Inicialmente, los ejemplares fueron catalogados como pertenecientes a un gran crustáceo marino. Más de un siglo después, en 1980, el especialista Erik Kjellesvig-Waering propuso que en realidad se trataba de un escorpión. La hipótesis generó debate, pero nunca pudo ser confirmada de manera concluyente por la falta de evidencia anatómica suficiente.
La situación cambió gracias a una nueva investigación encabezada por Richard Howard, Russell Garwood y David Legg. Los científicos reunieron fragmentos fósiles dispersos en distintas colecciones y museos, algunos de los cuales estaban archivados bajo identificaciones incorrectas.
El avance decisivo llegó mediante el uso de tomografías computadas de alta resolución. Esta tecnología permitió observar estructuras internas imposibles de detectar con los métodos tradicionales y revelar características propias de los escorpiones, como un esternón triangular alargado, pedipalpos con dedos móviles y zonas especializadas en las extremidades que podrían haber sido utilizadas para producir sonidos mediante fricción.
Los investigadores compararon además los fósiles con los de Eramoscorpius brucensis, una especie de escorpión primitivo descubierta en Canadá y ampliamente aceptada por la comunidad científica. Las similitudes anatómicas permitieron confirmar definitivamente la clasificación del ejemplar británico.
El descubrimiento aporta nueva información sobre la evolución de los artrópodos terrestres y demuestra que los escorpiones alcanzaron tamaños gigantescos mucho antes de lo que se creía. También ofrece pistas sobre los ecosistemas que existían durante el período Silúrico, cuando la vida comenzaba a expandirse desde los océanos hacia los ambientes continentales.
«Confirmar que este animal es un escorpión cambia fundamentalmente nuestra comprensión de cómo y cuándo estas criaturas evolucionaron hasta alcanzar tamaños tan extraordinarios», señaló Richard Howard tras la publicación del estudio.
