Golpe al bolsillo: Los celulares subirán hasta 30% por la crisis global de chips

Los teléfonos celulares sufrirán aumentos de hasta 30% en la Argentina durante las próximas semanas debido al fuerte incremento internacional de los costos de chips y memorias, componentes esenciales para la fabricación de smartphones. El fenómeno responde a una creciente escasez global impulsada por la expansión de la industria de la inteligencia artificial.
Según distribuidores y fabricantes del sector, el impacto será especialmente fuerte en los modelos de entrada de gama, que representan más de la mitad de las ventas del mercado local. En esos equipos, el valor de las memorias tiene una incidencia mucho más alta sobre el precio final que en los dispositivos premium.
Las empresas señalaron que las memorias DRAM y NAND —utilizadas para almacenamiento y funcionamiento de los teléfonos— acumulan subas internacionales de entre 150% y 200% desde diciembre. En algunos casos, explicaron, el costo actual de esos componentes ya supera lo que anteriormente costaba fabricar un celular económico completo.
El problema está directamente vinculado al crecimiento global de la inteligencia artificial. Las grandes fabricantes de chips y memorias destinaron buena parte de su capacidad productiva a centros de datos y servidores utilizados para entrenar modelos de IA, un negocio actualmente mucho más rentable que la electrónica de consumo tradicional.
Como consecuencia, la oferta disponible para smartphones comenzó a reducirse y generó tensiones en toda la cadena de producción tecnológica a nivel mundial.
En el mercado argentino, el aumento de costos internacionales amenaza con neutralizar el efecto de la reducción gradual de aranceles a celulares importados implementada entre 2025 y comienzos de 2026. Desde el sector reconocen que la baja impositiva permitió contener los precios durante buena parte del año, aunque sostienen que el nuevo escenario internacional vuelve inevitable una remarcación.
Además, el contexto coincide con una desaceleración de la demanda local. Las compañías proyectan que durante 2026 las ventas caerán a alrededor de 5,3 millones de unidades, por debajo de los 6,2 millones comercializados el año pasado.
El primer trimestre del año ya mostró una baja interanual cercana al 16%, según datos del sector, en medio de un consumo más moderado y mayores dificultades para acceder a tecnología de recambio.
Las consultoras especializadas estiman que la escasez de componentes podría extenderse durante varios años. De acuerdo con las proyecciones internacionales, la normalización del mercado de chips y memorias recién podría llegar hacia 2029, mientras continúe creciendo la demanda asociada a la inteligencia artificial y los centros de datos.
