Dos rondas de diálogo y una tercera en camino: EEUU e Irán negocian en Islamabad
Estados Unidos e Irán protagonizaron este sábado en Islamabad dos rondas de negociaciones mediadas por Pakistán para intentar detener la guerra en Medio Oriente. Las delegaciones están encabezadas por el vicepresidente JD Vance y el titular del Parlamento iraní Mohammad Bagher Ghalibaf. En paralelo, Netanyahu advirtió que Israel continuará su ofensiva independientemente del diálogo en curso.

Mientras las delegaciones de Estados Unidos e Irán negociaban en Islamabad, Benjamin Netanyahu publicó un mensaje en redes sociales: «Israel, bajo mi liderazgo, seguirá luchando contra el régimen terrorista iraní y sus aliados. Los golpeamos y aún tenemos más por hacer.»
Esa frase, emitida desde Tel Aviv mientras el vicepresidente JD Vance y el canciller iraní Abbas Araghchi estaban sentados en la misma ciudad con un mediador entre ellos, resume el problema central de estas negociaciones: el tercer actor de la guerra no está en la sala y no tiene intención de detenerse.
Cómo arrancó la jornada en Islamabad
El premier paquistaní Shehbaz Sharif —quien el martes pasado propuso una tregua de dos semanas después de que Trump amenazara con «aniquilar la civilización persa» si no se liberaba el estrecho de Ormuz— se reunió por separado con ambas comitivas antes de que comenzaran las negociaciones trilaterales cara a cara. La televisión oficial iraní informó que ya hubo dos rondas de diálogo y que se espera una tercera para la noche del sábado o el domingo.
La delegación estadounidense está encabezada por Vance e integrada por el diplomático Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno de Trump. Del lado iraní, la representación es más numerosa y más técnica: el titular del Parlamento Mohammad Bagher Ghalibaf, el canciller Araghchi, el secretario del Consejo de Defensa Ali Akbar Ahmadian, el jefe del Banco Central Abdolnaser Hemmati y varios legisladores.
Los dos obstáculos principales
La prensa estatal iraní informó que la delegación estadounidense endureció su postura durante las primeras conversaciones con reclamos considerados «inaceptables» por Teherán. Los dos puntos de mayor fricción son claros: Irán exige que el alto al fuego incluya el frente libanés —donde Israel continúa operando— y pretende mantener el control del estrecho de Ormuz, la vía por la que circula el 20% del petróleo mundial.
Washington no aceptó ninguna de las dos condiciones hasta el momento. En la agenda también figuran el cese de operaciones militares, garantías de seguridad mutua, mecanismos de supervisión internacional, el programa nuclear iraní y el levantamiento de sanciones económicas. Son los mismos temas que frenaron cada intento de acuerdo en los últimos veinte años.
El factor Israel
Netanyahu fue explícito: su país no participó de las negociaciones en Islamabad y no tiene intención de cesar las operaciones. «Ellos querían estrangularnos, y nosotros los estamos estrangulando», escribió. La declaración no es solo retórica: si Israel continúa atacando en el Líbano mientras EEUU e Irán intentan acordar un alto al fuego, Teherán tiene un argumento concreto para abandonar la mesa.
Pakistán fue elegida como sede por sus vínculos fluidos con ambas partes. La comunidad internacional sigue las negociaciones con atención y potencias europeas expresaron su apoyo a la iniciativa. Pero el margen real de lo que puede acordarse en Islamabad depende, en parte, de una variable que ninguno de los presentes controla: lo que decida hacer Israel en las próximas horas.
