Bunge cerró su planta de Campana y desvinculará a 110 trabajadores
Bunge cerró su histórica planta de Campana y la medida afecta a 110 trabajadores. La fábrica producía amoníaco y tiosulfato de amonio, insumos utilizados en fertilizantes. La compañía argumentó dificultades tecnológicas, cambios en el mercado y problemas de abastecimiento, mientras el gremio reclama respuestas.

La multinacional agroindustrial Bunge cerró su planta industrial de Campana, provincia de Buenos Aires, y la medida afectará a 110 trabajadores. El establecimiento, con más de 50 años de actividad, dejó de producir amoníaco y tiosulfato de amonio, dos insumos utilizados en la elaboración y aplicación de fertilizantes para el sector agropecuario. La decisión fue comunicada el lunes 26 de octubre.
La empresa explicó que resolvió interrumpir la actividad luego de evaluar distintas alternativas operativas y comerciales. Entre los motivos mencionó las limitaciones de infraestructura y tecnología de las instalaciones, los cambios en las condiciones del mercado y las dificultades para abastecerse de materias primas.
El amoníaco es una materia prima fundamental para fabricar fertilizantes nitrogenados, mientras que el tiosulfato de amonio se utiliza en fertilizantes líquidos que aportan nitrógeno y azufre a los cultivos. La producción de este último compuesto en Campana había comenzado en octubre de 2004.
La decisión también alcanza a la operación en la que participa la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), con una participación equivalente al 17,5%. El cierre generó preocupación por el impacto laboral y por el futuro de una instalación que abastecía al mercado agropecuario.
Desde la compañía señalaron que cumplirán con las obligaciones laborales correspondientes y que prevén acompañar al personal afectado. Sin embargo, el anuncio provocó cuestionamientos gremiales. Representantes sindicales denunciaron que la comunicación se realizó de manera repentina y reclamaron la reapertura de la fábrica. También advirtieron que el impacto podría extenderse a trabajadores de empresas contratistas.
El cese de las operaciones en Campana no supone la salida de Bunge del mercado argentino. La compañía continuará con sus actividades de comercialización y almacenamiento de granos, procesamiento de oleaginosas y elaboración de productos derivados de materias primas agrícolas, además de mantener otras instalaciones e inversiones en el país.
La decisión se conoce mientras Bunge conserva un papel central en el negocio agroexportador. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, durante el primer semestre de 2026 la empresa declaró ventas al exterior por 11,6 millones de toneladas, cerca del 22% del total del sector. Ese volumen la ubicó al frente del ranking de exportadores agrícolas para el período.
El cierre abre interrogantes sobre el destino de los trabajadores y el futuro de la producción local de estos insumos. Mientras la empresa atribuye la medida a factores estructurales y comerciales, el gremio busca que se revisen las condiciones que llevaron al cese de actividades.
