Arruabarrena hizo historia en Boca y consolidó su conducción
Rodolfo Arruabarrena consiguió que Boca venciera a San Lorenzo, Racing, Independiente y River en apenas 42 días, una marca inédita para el club. El presente del equipo también se apoya en la conducción del plantel, la confianza en los juveniles y la pelea por varios objetivos deportivos.

Rodolfo Arruabarrena necesitó apenas 42 días para vencer a los cuatro grandes del fútbol argentino y establecer una nueva marca en la historia de Boca. Tras derrotar a San Lorenzo, Racing e Independiente, el equipo completó la serie con el triunfo 1-0 ante River, el domingo 1° de noviembre, en La Bombonera.
La racha comenzó el 20 de septiembre con una victoria por 2-0 frente a San Lorenzo. Siete días después, Boca superó a Racing por 3-2 en la Copa Argentina. El 25 de octubre venció 1-0 a Independiente en Avellaneda y cerró la seguidilla con el Superclásico.
El registro anterior del club era de 88 días, una marca que habían alcanzado los ciclos de Rogelio Domínguez, en 1975, y Carlos Bianchi, en 1999. El dato dimensiona el momento del equipo, aunque el impacto del entrenador también se refleja en la conducción del plantel y en la identidad futbolística que busca consolidar.
Autoridad y reglas dentro del plantel
Uno de los aspectos destacados del ciclo es la construcción de una autoridad que, según el análisis del presente xeneize, no depende exclusivamente de los nombres propios. La posibilidad de corregir conductas y sostener criterios comunes aparece como una señal de que el entrenador busca establecer reglas para todo el grupo.
En esa línea, las decisiones disciplinarias mencionadas en torno a Leonel Flores fueron interpretadas como una muestra de que el talento y la proyección no implican privilegios. La conducción también requiere fijar límites y hacerlos cumplir.
La apuesta por los juveniles y el rol de Paredes
La confianza en los futbolistas jóvenes es otro de los rasgos que caracterizan esta etapa. Facundo Herrera, conocido como “Jagger”, ganó espacio y continuidad hasta convertirse en titular. El defensor respondió con actuaciones destacadas y marcó el gol agónico del triunfo ante Independiente, antes de volver a integrar el equipo inicial frente a River.
En ese proceso, Leandro Paredes cumple una función central. Como capitán, es una referencia dentro de la cancha y un nexo entre las indicaciones del cuerpo técnico y el resto del plantel. Su influencia excede la distribución de la pelota y la organización del mediocampo.
Arruabarrena también mostró disposición a tomar decisiones sin quedar condicionado por la jerarquía de sus jugadores. Un ejemplo fue la determinación de no incluir a Paredes desde el comienzo en el partido ante Vasco da Gama, pese a la intención del mediocampista de ser titular.
Boca, protagonista en varios frentes
El rendimiento del equipo también se refleja en su situación deportiva. Tras vencer a River, Boca llegó a los 60 puntos y recuperó el primer puesto de la tabla anual, con una unidad de ventaja sobre Rosario Central. Además, aseguró su clasificación a la Copa Libertadores 2027.
El Xeneize continúa en carrera en el Torneo Clausura, la Copa Argentina y la Copa Sudamericana, cuya final disputará ante Atlético Mineiro. Así, el equipo mantiene abiertas distintas posibilidades de cerrar la temporada con un título.
Los resultados no garantizan lo que sucederá en las próximas semanas, pero el récord ante los cuatro grandes y la posición en las competencias muestran un cambio en el presente del club. La principal apuesta de Arruabarrena pasa por sostener esa regularidad y consolidar un equipo que responda tanto desde lo futbolístico como desde lo colectivo.
